El mundo según yo
"Por realidad y perfección entiendo lo mismo" Hegel
lunes, 22 de diciembre de 2025
Que vienen los bárbaros
martes, 30 de septiembre de 2025
El horror de Palestina
Llevo días pensando en escribir sobre Palestina.
Quizá no lo he hecho porque no soy la persona más documentada sobre el tema y para qué.
Quizá no lo hago porque temo que se me va a avinagrar el carácter con el tema, que de por sí saca de mí lo peor.
Quizá no lo he hecho porque no va a servir de nada.
Me duelen sobre todo los inocentes, esa gente que recibe todo ese odio que no tiene nada que ver con ellos y que acaso en un futuro, ellos mismos si sobreviven o sus familiares proyectarán sobre otros que tampoco entenderán, como los que lo infligen a ellos ahora lo sufrieron hace décadas ya sin comprender.
Me duele ver qué hay gente que dice: es una guerra, son cosas suyas, el problema es Hamás.
Me duele ver cómo la ideología nos dicta, "lo que se supone que debemos pensar porque está dentro de las líneas que marcan nuestras afinidades de partido y los aparatos mediáticos" y una población enorme lo sigue a pie juntillas sin plantearse nada. Aunque mueran niños. A miles.
Creo que la humanidad está todavía en pañales.
Y otros pañales se llenan de mierda, claro, pero también de sangre, por ese motivo.
sábado, 26 de julio de 2025
Escribir para nadie
¿Cuál es la diferencia entre escribir para uno mismo y hacerlo pensando en que te leerán los demás?
Dije hace un año que volvería a escribir aquí en este blog, y hasta hace unos pocos días no había vuelto a hacerlo. Creo que si no lo hice, fundamentalmente, fue porque no confiaba en que me fuera a leer nadie por este blog, al contrario que cuando lo hacía por facebook, y me llegaba el feedback a forma de likes o comentarios. Pero...¿realmente es tan importante que nos lean? No es todo, como diría mi querido Ángel García Galiano un juego de espejos. ¿No me estoy escribiendo a mí mismo, en ese maravilloso desdoblarse que supone la escritura y la lectura?. No sé hasta cuando voy a continuar escribiendo por aquí, pero no me gustaría no hacerlo por tener la sensación de que no me lee nadie.
Hay una cierta amargura dentro de mí, escepticismo, mucho desengaño del monigote que he sido durante estos últimos años. Yo, que me pensaba que por meditar y leer libros, ya tenía superado mi camino espiritual y estaba en una posición superior al resto, he descubierto, supongo que era necesario, que no era más que otro mindundi lleno de narcisismo y aires de grandeza, sin demasiado talento para casi nada y capaz de cometer errores emocionales propios de un niño. Y lo peor es todo lo que me ha costado perdonarme todo eso. Mucho tiempo. Pero empiezo a creer, sinceramente quiero decir, que realmente todo eso fue necesario, que forma parte del camino, y que este, no es lo que pensamos que debiera ser, sino que está lleno de rambas resbaladizas, laberintos y falsos caminos. Y eso es también lo que lo hace apasionante y un verdadero reto. ¿Podré escribir desde la humildad y sin lectores? ¿hay alguien ahí? ¿a alguien le importa algo que no sea uno mismo?
miércoles, 23 de julio de 2025
Revisionando
Revisionando los últimos diez años de mi vida. Conclusiones.
Me he equivocado en algunas cosas esenciales y eso ha condicionado perder el tiempo, la energía y poner mis emociones en algo que no merecía la pena.
He pasado algunos estupendísimos ratos.
Lo que me importaba en la juventud no era para tanto. No era, en realidad, para casi nada.
Escribí cosas hermosas. Bastante gente las leyó y algunos las valoraron. No por ello fui feliz.
El tiempo se desliza de forma cada vez más sibilina y las trampas que he tratado de ponerle no han servido de nada.
Cada vez me resisto menos a la idea de que la paz pasa porque yo desaparezca. Hablo de una muerte figurada, pero esta conclusión quizá debería hacernos replantearnos cuanto de terrible es la otra.
domingo, 14 de enero de 2024
Volver
No recordaba este blog. Me he sorprendido releyendo cosas, haberle dado tanto trabajo, tantos visionados de películas y escribir crítica para tan poca gente. En realidad el marcador del blog me anuncia que tengo 60.000 visitas, muchas supongo que poco interesadas, búsquedas que le llevan a uno a este sitio y del que se larga que malditas las ganas, pero aún así, aunque lo reduzcamos a 10.000 visitas, es un número considerable. Me ha gustado comprobar que es algo que hice y a lo que luego no me aferré. No pensé que había sido un éxito ni un fracaso, a pesar del esfuerzo puesto en ello. Desde hace tiempo pensando sobre la vida, la muerte y el legado, pensaba precisamente en eso. En como mis sueños de grandeza pasado se han ido diluyendo con el tiempo y en como desde hace algún tiempo me conformo con hacer las cosas bien y ser honesto si tengo que transmitir o compartir algo.
Tengo claro que no quiero escribir por escribir, por una simple imposición mental. No me fuerza nada: no se me paga, no tengo ningún contrato, no soy nadie que tenga que decir nada especialmente extraordinario, y aunque no escribo mal no tengo ningún talento genial ni nada por el estilo. Si en su día escribí de cine, creo que ahora lo haré sobre todo sobre literatura. Es de libros de lo que más sé, y lo que más hago actualmente con diferencia es leer. Pero también escribiré de cualquier otra cosa que vaya saliendo. A veces creo que mi tendencia anárquica y desordenada en la vida tiene que ver con la opuesta tendencia a planear rígidos proyectos. Como siempre, este será un espacio personal que comparto, con mis ideas, recomendaciones y críticas culturales. Trataré de hacerlo bien, y si en algún momento resulta muy pesado para mí, o tengo la sensación de que no es interesante de ningún modo, lo abandonaré de nuevo.
Desde la humildad y por compartir algo que quizá a gente que quiero, o a la que no conozco aún, o a la que no conoceré, le apetezca leer me apetece volver a volver a compartir.
Escribir. Otra vez.
He vuelto.
lunes, 29 de junio de 2015
¿Revolución política?
Este tipo de mensaje, esta forma de entender la política supone una sanación de las heridas que este país ha estado lamiéndose desde su guerra civil, y el hecho de que muchos de estos nuevos políticos sean gente joven, conocedoras del conflicto pero también dispuestas a dejarlo atrás, y que también los nuevos votantes que los han aupado pertenezcan a mi desencantada y apolítica generación, suponen un soplo de aire fresco y de normalidad política y en sí una verdadera revolución más allá de la consecución parcial o definitiva de algunos de los ideales planteados en el 15M.
Por ello, y pese a las heridas levantadas y las respuestas hirientes y fabuladoras antes mencionadas, mi postura con respecto a los recientes cambios políticos es entusiasta, hay mucho por hacer y conseguir, pero también mucho ya se está consiguiendo, un nuevo lenguaje y también una regeneración de los mitos caducos e inútiles del siglo XX.
viernes, 20 de febrero de 2015
House of Cards a la española
Tiene, y perdonen que abandone el tono educado, santos cojones la cosa, que dos partido hundidos en la corrupción más absoluta, en la prevaricación y uso de influencia política se quejen de que un personajesno haya hecho una declaración en toda regla, santos cojones que ellos, los que primero unos propusieron y otros, tras criticarlo, llevaron a cabo, una amnistía fiscal a favor de lo que ahora llaman con saña "defraudador fiscal", santos cojones, como si en su día un etarra se hubiera quejado de que alguien le había pisado un pie andando por la calle.
Vale, Podemos ha perdido su oportunidad de haber echado a Monedero y convertirse en un partido tremendamente atractivo para el votante crítico, y me parece bien que un ciudadano de a pie que no se ha enriquecido ilícitamente critique al señor Monerdero y su partido, pero el PSOE y el PP, no, de ninguna de las maneras, y menos después de lo que ha llovido desde los años 80, que estos tipos salgan en la tele diciendo "defraudador fiscal" todos a una desde el disfraz de la puerza, me produce un espanto sólo superado por la preocupación de que todavía haya gente que puede darles una pizca de credibilidad a estos impresentables. Espanto y preocupación, y otra cosa más; asco.