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jueves, 22 de mayo de 2014

Historia abreviada de la literatura portatil

Voy a tratar de escribir esta entrada sin utilizar el apelativo, ya tan manoseado, "pequeña joya".
Esta novelita de 120 páginas juega con una historia de la literatura inventada, una sociedad que agrupaba a un montón de artistas, muchos de ellos malditos, o al menos raritos, reales casi todos, alguno inventado. Requisitos: Estar un poco loco, abogar por la literatura liviana o portatil, la soltería. El mundo de entreguerras fue tan rico en figuras y personalidades artísticas que pareciera que una conjunción astral hubiera intervenido. ¿Una conjura?


Quizá esa sea la idea base de la que parte la novela para luego ser regada con la prodigiosa imaginación del autor, una imaginación que se dispara pero que al mismo tiempo se contiene lo suficiente como para presentar una historia verosímil, que nos hace por momentos dudar si lo que estamos leyendo es una ficción parcial, si las obras mencionadas al menos serán reales,  o si casi todo, como es el caso es producto del ingenio del autor. No basta con tener una buena idea y tener buena imaginación, además hace falta tener talento con la prosa y con la narración, y Vila Matas posee ambos, el estilo es exquisito, las frases tienen una capacidad sintetizante prodigiosa, y que recuerdan la prosa de Borges, que no es tanto por  su estilo una referencia para la obra, que también, como por su capacidad para inventar obras ficticias acontecimientos irreales que bien pudieran serlo.
El uso de la condensación, el uso de la elipsis, el detalle englobador, la riqueza expresiva enemistada de florituras innecesarias son sólo algunas de las virtudes de esta excelente obra que debería figurar ya como clásico de nuestras letras. Es una muestra canónica de la historia de la literatura que ella misma inventa. 

miércoles, 7 de mayo de 2014

La maravillosa y breve vida de Oscar Wao- Junot Díaz

Uno entra en la novela de Díaz con algo de recelo, una novela que ha ganado el pulitzer amén de otros muchos premios de distinta relevancia, una novela que figura en casi todas las listas intercionales de mejores novelas en lo que llevamos de siglo. Tanta unanimidad, a veces uno piensa que se trata de uno de esos productos en los que nadie se atreve a afirmar lo contrario de lo que una ristra de premios y opiniones avalan.

 Bueno, no sé yo el que vaya a romper la cadena, lo dejo para los provocríticos que abundan mucho desde el anonimato moderno que proporcionan los blogs y la envidia de toda la vida que ha acompañado a buena parte del sector de la crítica. La vida de Oscar me parece un pedazo de novela. Una de esas novelas que se disfruta leyendo, liviana, desenfadada, falsamente simple. Narrada a partir de un "amigo" del protagonista que permite al autor este estilo tan peculiar y que es uno de los grandes méritos de la novela. Eso y la disección de la sociedad dominicana, donde los hombres gobernados por sus impulsos sexuales y las mujeres gobernadas por impulsos sentimentales que las llevan a pensar que pueden fiarse de esos hombres parecen estar todos bajo una maldición, fukú, que aparentemente no se conforma con la familia de Oscar. Su hermana, su madre y su abuelo, además del propio Oscar son los protagonistas de esta novela americana, que tantas reminiscencias tiene con otras latinas por su uso acertado de los coloquialismos, las sagas familiares, la presencia de lo sensual y la omnipresente victoria de la emoción o lo sexual frenmte a la razón.

Me resulta muy curioso que esté escrita en inglés. Aunque sea spanglish, porque es como estar leyendo novelística del boom pero adaptada y bien adaptada a los tiempos actuales. Hay mucho de educación sentimental en la primera parte de la novela, no es casual que un capítulo se llame así, educación de cada uno de los protagonistas con la excepción del abuelo donde lo que predomina es lo político que ya había venido anticipado en ciertas notas, ácidas, inteligentes (como toda la novela lo es en realidad) sobre los desmanes de la dictadura de Trujillo, Fukú de la isla, consecuencia acaso de ese Fukú, dice Díaz, que fue la conquista española. Creo que da mucho juego esa idea la de latinoamérica presa de una maldición. También funciona muy bien que Óscar sea un atípico nerd, escritor desde casi la infancia, emulador de Tolkien, gordito, enamoradizo pero lleno de sangre caribeña dispuesta a dejarse a la vida con tal de encontrar el amor, aunque sea el de una prostituta.

La violencia aunque contenida en la primera parte es protagonista de la segunda, y es contenida en su crudeza por un humor que ese sí, se desenvuelve por toda la novela, un humor interesantísimo en mi opinión que sobrepasa al de los otros referentes de la novelística del nuevo siglo, pienso en Franzen y otras vacas sagradas de la novelística actual norteamericana. Porque, parece que sólo la nostalgia es memorable y digna de perdurar en la literatura pero no el humor, cuando quizá éste sea más dificil de conseguir. Pero es que también la novela de Díaz está llena de melancolía, una tristeza infinita que acompaña al ser humano, condenado por llámalo fukú, pecado original, exceso de materia gris o como quieras, desde el comienzo de los tiempos. Y ambas cosas, posee la novela de Díaz, y también inteligencia, ya lo dije ¿no? y una pizquita de épica. Una joya, vaya.

lunes, 7 de abril de 2014

Diario del año de la peste: Daniel Defoe

La editorial Impedimenta nos ha regalado este clásico de la literatura en sus siempre bellos libros, con esas imágenes, ese tacto y esa fuente de letras tan ajustada a lo que todo lector desea. Desgraciadamente la edición contiene unos cuantos errores de descuido, incluido un terribe tubo del verbo tener que parece mentira haya sido pasado por alto. Además la introducción está escrita por un tipo cuyo desprecio por Defoe sólo parece encontrar parangón con la propia obra que tenemos entre manos. Y yo me pregunto... ¿no se podría elegir a un prologuista que ame la historia que luego se nos va a presentar? Es cierto que como casi siempre leí el prólogo después de la obra, pero si por un casual lo hubiera hecho antes acaso no me hubiera adentrado en la misma. Vale que el prólogo no es estrategia de marketing y que no influye tanto como la contraportada o las recomendaciones de otros autores, en este caso Márquez, pero toda edición gana con un prologuista que quiera la obra y que se presenta y más cuando la misma es un clásico ya. Y ya lo dejo. Este diario, que es falso, porque Defoe era niño cuando ocurrió la peste de 1665 en Londrés y sólo lo escribió cuando la peste arrasó media ciudad de Marsella y digamos que era un tema de moda (oportunismo avivado oportunamente en el citado prólogo), este diario, decía, narra los acontecimientos que tuvieron lugar durante dicho año como consecuencia de la epidemia que sufrió la ciudad de Londrés. Como periodista que fue, Defoe utiliza diferentes datos, especialmente los del número de muertos e infectados, su progresión y tendencias, pero también anécdotas, pequeñas historias, opiniones sobre el origen y la forma de transmisión de la enfermedad así como, pensamiento ilustrado, diferentes críticas a los pseudoreligiosos que especulaban sobre la enfermedad, inventaban remedios y protectores pero también a clérigos que salieron pitando a las primeras de cambio y por supuesto a la Corte de la que se dice no hizo absolutamente nada para combatir el mal. Es cierto, comó también dice el prologuista que hay muchas repeticiones y mucho caos en la narración, que la breve aventura de los jovenes que salieron al campo huyendo de la ciudad es interrumpida bruscamente y que el conjunto en general de cierta impresión de descuido en la empresa de la narración. Pero Diario del año de la peste es una obra de un gran interés, las primeras cincuenta páginas en las que se detalla como la enfermedad va surgiendo y extendiéndose ante el pánico de todo el mundo son una lección magistral de lo que el cine apocalíptico de holywood trata en vano de conseguir, esa sensación que padecimos en parte, (a otra escala claro) cuando la OMS aliada con el periodismo y las farmacéuticas nos alertaron en vano sobre la gripe A, esa sensación de que algo espantoso está a punto de suceder, algo que nos arrebatará nuestras vidas despiadadamente. De igual modo me han parecido muy conseguidas y emotivas las reacciones de la gente enferma, sus gritos, su desesperación, su locura y sus suicidios, en general todo ese muestrario que supone una auténtica guía del alma desesperada capaz de matar, de saltar por la ventana, de abandonarlo todo, pero también del alma heróica capaz de sobreponerse al miedo, y sobre todo esa descripción en ciertos pasajes de como la vida a pesar de todo continuó, en medio de la desgracia, la gente salvo en los momentos más extremos, seguía trabajando, paseando y tratando de normalizar su vida, en parte porque la desesperación termina por extrema que sea y al final en medio de ella se alza la cotidianidad, y eso se expresa muy bien cuando la peste remite su mortalidad y la gente descuida sus precauciones. El ser humano se precipita rápidamente a tomar medidas en la desesperación y rápidamente se precipita a abandonarlas. Eso, la ambientación de la calamidad, y la pintura del alma humana a través de la misma hacen que esta sea una narración tan imperecedera. Por unos días viajé por ese horror, me sobrecogí y me sentí feliz de no haber pasado por algo así. Por unos días aprendí algo más sobre el alma humana. Tras haber leído de Defoe y estar leyendo a Diderot, siento cierta envidia como profesor de literatura castellana de esas obras literarias. En nuestro temario no contamos con esos aliados que sin duda colaborarían mucho más a fomentar la lectura entre los jovenes. Por supuesto que tenemos grandes obras literarias, pero su lenguaje por antiguo se hace difícil a nuestros jovenes y la novela española salvo excepciones, que a veces sobrepasan por su estilo el entendimiento de un lector común, no consigue motivar el amor por la lectura de nuestros jovenes.

miércoles, 2 de abril de 2014

True Detective

Lo primero... ¿es realmente True Detective tan buena como la pintan algunos? ¿es realmente la serie del momento?
No. 

Es muchísimo mejor que todo eso. Desde que entra la música de la cabecera uno ya ha abierto los ojos sabedor de que tiene algo de muy alta calidad delante. A los cinco minutos de comenzar, cuando se nos presenta a la primera vícitma y a los detectives tomando datos, cuando hemos tenido los primeros picados y planos abiertos de esa zona pantanosa, no sólo estamos viendo imágenes, estamos saboreándolas, degustándolas. He leído por ahí en la red que la serie tuvo buena aceptación pero que empezó a ser tomada como una de las grandes tras el plano secuencia final de la cuarta temporada, un plano de acción de seis minutos de duración. A mí personalmente no me hizo falta llegar hasta ese punto, aunque también admiro y valoro ese plano secuencia. A mí la serie se me hizo grande con McCounaghey, con su actuación y con su personaje. Por supuesto que Harrelson está genial y que su personaje que vive en la contradicción hipócrita de la sociedad estadounidense (lo genial es que realmente se crea superior a su compañero que es un rarito)pero lo de Rust son palabras mayores. Ese discurso que pronuncia cuando su compañero le pide su opinión sobre sus ideas religiosas es tan sobrecogedor que uno no puede menos que sentirse fascinado por ese personaje. Es un héroe de novela negra, un tipo duro, un tipo que no confía en mujeres ni en emociones, un tipo honesto con un código ético propio que no concuerda con el colectivo pero que piensa seguir jugándose la vida, hasta aquí todo siguiendo el arquetipo, pero ese nihilismo, esa desesperación... esa necritud. Estamos ante un personaje que no parece humano, que no se inmuta, que vive anestesiado en su mundo ideológico y no se permite sentir absolutamente nada, consecuencia del peor dolor posible, el de haber perdido una hija. A partir de ese discurso y hasta los títulos de crédito del capítulo 8 de la primera temporada, he seguido a este personaje con una complicidad que me resultaba al mismo tiempo muy molesta. No me gusta el nihilismo ni las ideas existencialistas, ¿Cómo es posible que este tipejo me resulte tan atractivo? El propio Harrelson le dice que se calle la puta boca, y una parte de mí tampoco le quiere oír, y sin embargo es demasiado atractivo. Mc Counaghey (ya lo dije cuando hablé de mi favorito para ganar el Oscar y no es por dármelas de adivin) estás en estado de gracia para el cine, estás on fire, no pares, si tuviera unos cuantos años menos te ponía un poster en mi cuarto. Gracias. 

¿Y qué más?, la serie. La serie es una delicia visual. Yo no soy muy del cine contemplativo pero esos planos de las marismas, esas casas sordidas perdidas en medio del pantano, ese prostíbulo en mitad de la vegetación. Esas trampillas para pájaros. Creo que eso va más allá de la buena ambientación, es algo diferente. Lo voy a decir, ya que hoy estoy algo sensible, es poesía visual. Es el contraste con la sórdida morada del héroe, llena de libros de serial killers, de esquemas, de hilos y flechas. El ritmo es perfecto, el guión en mi opinión perfecto, hay quién dice que es pretencioso, luego iré con esos que dicen, a mí no me parece un guión que busca ser oscuro, no me parece un guión pretencioso. La forma de presentar la historia con esos interrogatorios a posteriori me parece elegante y muy eficaz narrativamente. Practicamente me ha gustado todo en la serie, la música, los secundarios. Quizá se podría reforzar un poco la idea propia de la novela negra de los fallos del sistema y hay algo en el final, que no diré para no destripar nada, que no me funciona del todo, pero aparte de eso, todo es sobresaliente. Dicho esto, y teniendo en cuenta que cada temporada cambiará de actores y de director, no es esta una defensa de la serie tanto como de su primer temporada, no sé si se podrá igualar lo que hemos visto en esta inicial. 

Y termino con los críticos. Primero, algunos se abalanzan a situar la serie por debajo de otras grandes como los soprano, Breaking bad, six feet under. Ya saben aquello de excusa no pedida acusación manifiesta. Nadie les pide que la sitúen en el número 1. Creo que eso va en gustos. Segundo, tratar de mediocrizar una serie de este calibre es simplemente padecer la fobia a la mediocridad, es decir tratar de ir en contra de opiniones generalizadas para tratar de sentirse superior a una media. Tercero, dicen que es pretenciosa. Claro, pretende ser una magnífica serie y lo consigue sobradamente, y... Eso es como decir que la mitad de las obras maestras del cine son pretenciosas porque son realmente geniales. Siguiendo a estos iluminados habría que hacer cine de mierda, que sólo tratara de cosas ligeras y que no innovase en nada para no ser tildado de pretencioso. Cuarto, hay muchas alternativas, si no les gusta, peor para ellos, otros la disfrutamos más que sobradamente, nos gusta, nos encanta, nos ereccionamos con ella en nuestros sueños más profundos. Sentimos que no os pase lo mismo. Una lástima.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Estreno de la semana: Gran hotel Budapest de Wes Anderson

La última de Wes Anderson es una de sus mejores películas.

 En mi opinión la película trata sobre la nostalgia de un tiempo mejor. Para ello el guión se centra en un pequeño hotel decadente, poblado por extraños seres solitarios (el mundo actual). Es una de esas historias de Anderson llenas de detalle y llenas de humor. Es una historia contada con muchísima elegancia, en la que asistimos a un juego de muñecas rusas a la hora de presentarnos su voz narrativa,  (el que cuenta la historia contiene al narrador que cuenta la historia), es la historia, decía, de un hotel decadente, del regente de un director decadente y su mozo de portería, pero más bien de unos valores de fraternidad y nobleza que se terminaron con la segunda guerra mundial. Todo ello encarnado en la muerte de una condesa, su testamento, el robo de un cuadro, la trampa de sus malvados familiares, la fuga de la cárcel, el restablecimiento del orden...


Tiene la misma factura marca de la casa que hace que su cine sea fácilmente distinguible. Mi amigo Raúl me pasa un enlace en el que se analiza el gusto que tiene este director por la fotografía centrada en una línea vertical centra. Aquí lo tienen http://vimeo.com/89302848
Pero no me refiero tanto al encuadre, ni tampoco al colorido, ni a los personajes golpeados, ni a los secundarios hilarantes ni a la trama que se desdibuja. Todo eso es Anderson pero sobre todo su facilidad para caminar por la cuerda floja, es como si al director le motivara especialmente llevar su historia hasta el límite de la caricatura, de la situación hilarante, la jocosidad y nos hiciera creer que, aunque nos hizo reir y mucho, la película no podría recuperar una cierta seriedad y sin embargo lo hace. La escena de la fuga de la cárcel es una buena muestra, es como estar viendo a Chaplin o una de esas comedias de la época, pareciera que el mal es ridículo, fácilmente vencible por parte de los protagonistas para luego sorprendernos haciéndonos ver que eso no está tan claro. No me pregunten como se hace eso, no lo sé, es el misterio Anderson, es capaz de mezclar, no diré ya géneros que eso lo hacen muchos, tonos tan distintos que pareciera que la película se fuera a  convertir en un esperpento, pero al final la película se alza por encima de todo eso con una consistencia de película tierna, hermosa y perdurable. Una gran película. Será sin duda de lo mejor del año.

lunes, 10 de marzo de 2014

Brilla, mar del Edén. Andrés Ibáñez

Tras la lluvia de los inocentes (esa exquisita radiografía de los años 70 y 80 en un país que aletargado comenzaba a despertarse a la modernidad) llega una nueva novela de andrés Ibáñez en la misma, lo que es noticia, editorial que la precedente: Galaxia Gutenberg.
Tras leer las 100 primeras páginas de este vasto proyecto me repetía incansablemente, qué suerte tenemos de tener un narrador así y qué infinita suerte de tenerlo en nuestra lengua. Pero dejemos aparte juicios personales y vayamos al análisis de la novela.
Se trata y ya es mucho decir en su caso, de su obra más ambiciosa. No sólo por sus ochocientas páginas sino por lo que en ella se refiere. Ibáñez ha competido siempre con los grandes y no estoy hablando de España, siempre le ha preocupado trasladar el misterio de las cosas, radiografiar el alma personal y el alma del mundo, es el mismo de siempre, pero con dos o tres vueltas de tuerca. Atrás quedan obras más recientes para volver a la creación de mundos propios de sus tres primeras novelas, como en "la música del mundo", la música será uno de los leitmotiv de la narración, no sólo porque el narrador en primera persona sea músico (el autor también lo es) sino por la importancia de la música, del canto para trascender lo impermanente, del silencio, la importancia de la sinfonía número ocho de Bruckner y la figura del propio Bruckner que será crucial en la trama principal. 
Dejando de lado la música por el momento y sin querer destripar nada que no sea evidente leyendo la contraportada o habiendo escuchado la presentación del autor, la trama principal está construida siguiendo el argumento de la exitosa serie televisiva "lost" (perdidos) y que por si alguien por un milagro no se enteró, es la historia de un grupo de náufragos que habrán de enfrentarse tras su accidente de avión a una isla en la que ocurren fenómenos inexplicables. Al igual que en la serie los dos protagonistas contraponen dos visiones del mundo, Wade-Locke representa la intuición y la interpretación providencial de los hechos y Joseph-Jack la visión científica y racional, aunque hay que decir que Joseph desoye el método empírico porque se niega a creer lo que experimenta y percibe (que es un rasgo propio del fanatismo racional). También otros personajes son calcados a los de la serie Jimmy, Santiago Reina o en menor medida la pareja asiática. Conviven con ellos otros inventados por el autor, desde el protagonista Juan Barbarín (que tiene un nombre al que me costó adaptarme) que cuenta la historia en primera persona (cosa que no ocurría en sus novelas-mundo anteriores), Rosana, Syra, Xochitl, el obispo Tudelli o figuras reales como el maestro de yoga Dharma Mittra o incluso el gran escritor chileno Roberto Bolaño. Los personajes se mezclan con naturalidad y la primera parte de la trama, aunque sigue con bastante fidelidad la serie, se comporta como una perfecta novela de aventuras en la que lo que impera es la narración y el suspense. Es extraño que un autor se fije en una serie para crear una novela, pero estamos ante uno de los rasgos característicos de la novela posmoderna, el pastiche, la influencia de modelos de la cultura pop, la confusión entre literatura y realidad, la paráfrasis de otras obras literarias, el ensayo ficticio, la mezcla de tonos, el gusto por las listas y las enumeraciones, lo circular predominando sobre lo líneal o la presencia de lo líneal como meramente aparente, la ya citada mezcla de elementos reales con ficticios o de mundos que contienen otros mundos o que los simbolizan de forma poco explícita pero evidente... Estos rasgos en mayor o menor medida aparecen en esta Brilla, mar del Edén posiblemente la más posmoderna de todas las obras del autor, porque su tema es el fin de las creencias y ese es el tema central del posmodernismo.
Por supuesto que esta novela es mucho más que una mera adaptación de la serie Lost, ese es el hilo principal y conductor, pero de forma cervantina, y también bastante Bolañesca, a esa historia principal en seguida se le empiezan a emparejar otras muchas historias, de los personajes, de la propia isla, que comienzan a enredarse entre sí para culminar esta novela-novela que no oculta sus referentes sino que los homenajea: Pynchon, Perec, Salynger, John Crowley, Castaneda. En muchas de las historias secundarias se adapta incluso el tono de esas literaturas y uno tiene la sensación de estar leyendo al propio Murakami en la historia de Noburu que es de algún modo un pequeño guiño a 1Q84. Mención especial requiere el caso de Bolaño, cuyo personaje habla como Bolaño y sobre todo como la literatura de Bolaño y su Méjico terrible está en la historia de Xochitl y esas menciones exquísitas y al mismo tiempo espántosas sobre Ciudad Juarez que recuerdan a 2666. Porque gracias al posmodernismo ya no necesitamos esperar cien años, 2666 es un clásico de nuestras letas, es una obra de referencia para la cultura hispana y no es necesario agazaparse en espera de que el tiempo nos lo diga y homenajearla desde ya es un acto de valentía y también de buen juicio. Hablo de Murakami y hablo de Bolaño, y habría que hablar de su concepto del mal, de la fascinación que el mal provoca en esos escritores y que también aparece en esta novela, la incomprensión del mal y al mismo tiempo su irrefrenable poder.  Quizá esas influencias sean el motivo de que esta novela contenga ciertas imágenes de violencia y horror pocos frecuentes en la poética de Ibáñez, muy interesante es también la reflexión personal sobre el horror de la violencia institucionalizada y jerarquizada. Pero en Andrés siempre vence la luz, siempre vence la belleza. No se trata del optimismo vacuo de la new age ni de una convicción religiosa esperanzada o resignada. Es que, y esto es una certeza de genio y talento, es capaz de trascender la visión cotidiana de las personas, la naturaleza de las cosas para alumbrarlos y alumbrarnos con la contemplación de un detalle normalmente desapercibido.Ya desde el comienzo, en mitad del accidente "todos los nombres de Dios sonaban igual, como el nombre de un perro lejano, un perro gris que se volvía a mirar, vagamente asombrado de lo que había hecho" y también en la descripción del cadáver de esa chica a la que un pájaro picoteaba un ojo, una chica que habría jugado al baloncesto en el instituto y leído a Salinger y habría aprovechado la casa vacía para hacer el amor. O totalmente poético "la selva parecía guardar trozos de noche entre las plantas". La reflexión hermosa, el estilo natural, el detalle importante, esas son sus armas y como buen guerrero, todo escritor lo es, hace buen uso de ellas de modo que la lectura resulta placentera y gratificante, nunca enconada en lo que el autor en sus ensayos califica de prosa leprosa; Palabras acomplejadas tratando de probar sabiduría, talento. La verdadera literatura no depende de hermosas palabras, ni de un estilo abigarrado, ni de un tono solemne y sentencioso, la verdadera literatura se crea con imágenes reales, creando vida. En un pasaje en el que los insiders raptan al hijo de una pareja se nos cuenta "Todos les vimos llorar en silencio y les vimos discutir y les vimos rezar y vimos a Henry McCullough, un hombre corpulento y de aspecto señorial, recorrer las selvas con los grupos de búsqueda empuñando inútilmente en la mano su arma, una pistola, que según su esposa, no sabía disparar". Eso es literatura, todos podemos ver a ese personaje en mitad de esa jungla, podemos sentir su dolor, podemos ver lo patético (en su sentido genuino) de su gesto y de sí mismo, es una imagen absolutamente conmovedora.
La grandeza del escritor, en mi humilde opinión, no está en el ritmo de su narración (aunque la novela fluya perfectamente) o en la creación de personajes sino en su mirada virgen y al mismo tiempo inteligente. Desde siempre me han fascinado, desde su descripción del efecto en la primera novela, las teorías que el autor defiende sobre como funcionamos.  Sus personajes no evolucionan en sentido tradicional. Estos evolucionan intermitentemente, tienen revelaciones que luego se apagan, piensan algo y pronto se contradicen, aunque no creo que esto sea un defecto sino una consecuencia de lo que la novela trata de expresar, en nuestro mundo sin creencias lo verosimil no es una evolución líneal sino irregular, inconsistente. Y esta es una novela en la que todas las creencias son puestas en duda; ya vimos como se comporta Dios ante el accidente, el poder inagotable e incomprensible del mal, la insuficiencia de la religión y de muchas ideas espirituales que no hacen sino esclavizarnos. Su protagonista dice " Es difícil no ser esclavo de algo, de la carne o de no comer carne, del alcohol o de la pureza...la fe hace esclavos. ¿ Es posible vivir así? No creer en nada conduce al vacío y la depresión. entre el vacío y la esclavitud, seguramente existe una senda...los que caminan por esta senda, tan final como el filo de una navaja, son los únicos seres libres". Quizá estas palabras sintetizan el gran "asunto" de la "novela", de la novela de nuestros días. A esta reflexión parece oponerse lo que piensa su antigua novia cuando comienza en el mundo del yoga "He aprendido que nuestra vida es real. Que las cosas que nos pasan nos pasan verdaderamente...que nuestra vida es un regalo sagrado que hemos recibido y no tenemos derecho a malgastarla". Ambos tienen su parte de razón.
Por supuesto el fin de las creencias se extiende sobre lo social y lo político, "el sueño es fascista, el sueño es el opio del pueblo" es uno de los disparates que proclama un guerrillero comunista. ¿Y qué decir de las "leyes" que los poderosos Kunze y el obispo imponen para asegurar el "orden"?. Es quizá aquí donde el autor se muestra más irónico . No queda del todo claro, como en la serie , que fuerzas mueven a los insiders, pero creo que representan de algún modo a los poderosos que nos dirigen y controlan nuestras vidas esclavizándonos "Ustedes no se dan cuenta de que han llegado a una prropiedad privada. Han llegado a un lugar que ya tiene dueño" El sistema no nos quiere más felices sino más esclavos del sistema, aunque el sistema nos parezca irracional e inhumano. Así pues...¿cual es la salida? no se concreta ninguna claro, y sin embargo se apuntan algunas: la música y la creación artística en general, el amor, la búsqueda del verdadero conocmiento (esa deliciosa, edénica y borgeana  universidad blanca)...
No digamos ya más, espero no haber contado más de la cuenta, descúbralo el lector, así como su emotivo y perturbador final, un final digno para esta novela total, novela mundo, que tiene rasgos de novela de aventuras claro, pero también de novela de frontera, novela erótica, novela antropológica, novela de terror, social y de denuncia, novela amorosa, novela filosófica, metaficcional y metaliteraria, novela lírica, histórica, falsamente histórica y novela metafísica, pues todas esas cosas es y definitivamente ninguna de ellas, pues como ocurre con las grandes obras estas son inclasificables. Wade Erickson antes de comenzar su labor creando templos, se convierte azarosamente en crítico literario y dice "lo que quiero decir es que la vida es muy hermosa y que ningún libro logra captar esa hermosura, pero que algunas veces, muchas veces, de hecho, los libros son mucho más hermosos que la vida". Esta es una de esas muchas veces y mucho.