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viernes, 20 de febrero de 2015

House of Cards a la española

 
Aunque los latinos tenemos fama de corruptos y chapuceros, después de leer el argumento de la serie Borgen (noruega) o de ver la primera temporada de House of Cards (que me ha gustado mucho) uno se convence de que variaciones podrá haber muchas pero que la corrupción que engendra el poder y la ambición son siempre las mismas. No digo que consuele, en esos países el robo, el enchufismo y el chanchullo están peor vistos que aquí, sin punto de comparación pero simplemente comienzo haciendo ver que nuestros problemas no son sólo propios, no sé si afortunada o desgraciadamente.
 
Llego tarde, ya lo sé, a comentar el escándalo fiscal de Monedero, y llego tarde también para hablar de un capítulo intermedio de la primera temporada de House of Cards. Pero ya saben el dicho y además el hecho de que haya visto esa temporada precisamente ahora me ha llevado a comprehender con el cuerpo, con el alma y hasta con cada pelillo de la barba como es de asquerosa la política, o como la política depende casi exclusivamente del marketing o de la presentación televisiva. 
 
Antes de entrar en faena diré que no soy demasiado simpatizante de Podemos, los voté en las europeas por votar a un partido distinto y discreto sin sospechar el exito que luego alcanzarían. Los voté como castigo pero no por convencimiento, y en especial por el hecho de saber que Monedero había hecho campaña publicitaria a ciertos populistas dirigentes de latinoamerica. Precisamente este personaje tan poco atractivo ha sido el protagonista del escándalo político que ha hecho frenar un poco la trayectoria ascendente de ese partido. Dicho esto y dudando bastante que los vuelva a votar, no por este "escándalo" sino por lo grande que ya es ese partido que no me gustaría que ganase las elecciones por demasiado, quiero hablar de la nefasta confabulación de socialistas y populares para juntitos de la mano, soltar como hacía el congresista Underwood y sus secuaces en aquel episodio contra el sindicalista, la etiqueta maldita, y en este caso la etiqueta maldita era "defraudador fiscal".

Tiene, y perdonen que abandone el tono educado, santos cojones la cosa, que dos partido hundidos en la corrupción más absoluta, en la prevaricación y uso de influencia política se quejen de que un personajesno haya hecho una declaración en toda regla, santos cojones que ellos, los que primero unos propusieron y otros, tras criticarlo, llevaron a cabo, una amnistía fiscal a favor de lo que ahora llaman con saña "defraudador fiscal", santos cojones, como si en su día un etarra se hubiera quejado de que alguien le había pisado un pie andando por la calle.
Vale, Podemos ha perdido su oportunidad de haber echado a Monedero y convertirse en un partido tremendamente atractivo para el votante crítico, y me parece bien que un ciudadano de a pie que no se ha enriquecido ilícitamente critique al señor Monerdero y su partido, pero el PSOE y el PP, no, de ninguna de las maneras, y menos después de lo que ha llovido desde los años 80, que estos tipos salgan en la tele diciendo "defraudador fiscal" todos a una desde el disfraz de la puerza,  me produce un espanto sólo superado por la preocupación de que todavía haya gente que puede darles una pizca de credibilidad a estos impresentables. Espanto y preocupación, y otra cosa más; asco.


viernes, 30 de enero de 2015

Series 2014

Ahora tocan series. Es lo que hay, y es a lo bestia. El difícil trabajo de renunciar porque casi todo lo que veo tiene la calidad suficiente como para seguirlo hasta el final. He visto buena parte de lo que recomiendan blogueros, páginas y revistas sobre lo mejor del 2014. Hay cosas que espero ver en breve como Happy Valley, The Knick, The honourable woman, You're the worst, house of cards, orphan black, halt, catch & fire, o incluso penny dreadful y outlander. No sé si me convencerán y las veré hasta el final, de momento me habían llamado menos la atención que otras.

Estoy viendo The americans, ahora. Va de espías rusos en los años 80, una aparente familia feliz americana gozando de su sueño pero que se desvela por las noches en misiones ultrasecretas donde estarán dispuestos a todo con tal de no revelar su identidad. Ambos, actor y actriz, están enormes desde el magnetismo y aunque los capítulos son tan adrenalínicos como ocurría en series como the shield, aquí además quedan perfectamente equilibrados con el
Nunca ví Dexter, y si lo he intentado con Hannibal ha sido porque todo el mundo habla bien de ella, de su estética principalmente pero también de su tensión y todo eso. Y sí, está muy bien trabajada su fotografía con ese uso de los colores y esas imágenes oníricas pesadillescas, pero no va conmigo. Acaso soy demasiado neurótico como para ver episodio tras episodio como diferentes psicópatas deciden matar de formas horrendas a seres humanos y luego comérselos, pero me parece de mal gusto, por eso y porque estoy en contra de esta escalada de violencia que viven nuestros medios audiovisuales desde el nuevo siglo siglo no voy a seguirla.
Y al final vi The Affair, estuve a punto de dejarla tras dos repetitivos y densísimos capítulos (3 y 4) pero afortunadamente le di una oportunidad más y la cosa mereció la pena. Todavía falta por ver si ese punto de vista alternativo de los protagonistas saca el jugo que todavía no ha terminado de sacar, o al menos de resultar coherente en su desviación. De momento la serie tiene más de drama personal y familiar que de thriller, pese a ser planteada de esa forma en su narración. Hay que ver la segunda para ver si la cosa merece la pena del todo.
También he visto Rectify, una serie irregular tanto en ritmo como en calidad pero que tiene momentos sublimes, con personajes interesantes y un tratamiento particular de la línea que separa la vida de la muerte, o de la vida en prisión de la vida en libertad. Me pondré en breve con la segunda temporada.
Y también Les Revenants que me pareció una interesantísima perspectiva del mundo zombie, o como a veces los muertos podrían alterar la vida cotidiana de los que se quedaron con su simple presencia, sin necesidad de morder o atacar a nadie, lástima que el final me resultará poco redondo y habrá que ver si tras tres años de parón este año hay segunda temporada y la historia se pule mejor, pero sería un placer volver a esas atmósferas inquietantes con la música de Mogwai de fondo.

Y en el apartado comedia, de nuevo mencionar a Louie, que creo que es la comedia más potente en emisión. Y algunos picoteos, por la reciente Togetherness, de HBO, que sinceramente promete diversión y drama. La exquisita Transparent, que pronto acabaré donde no sólo se plantea la dificultad para un padre de familia en la tercera edad que decide identificarse con una mujer sino toda una problemática generacional encarnada en las diferentes situaciones de unos particulares hijos. Con todo, no me maravilla tanto como algunas listas sugieren al colocarla en primer lugar. También, y en la misma línea de personajes super guays, listísimos de la muerte y terriblemente neuróticos, le estoy dando un vistacillo a la nueva temporada de Girls, de Lena Dunham, y de momento me mola, aunque también me dan  un poquito de asquito sus protagonistas, especialmente ella. Y en una línea mucho más irreverente dos imperdibles, la última locura en animación para adultos Rick & Morty, con un desvarío de realidades paralelas, planetas e inventos y otras radiaciones, y la más terráquea pero igualmente loca, Broad city, que nos cuenta las peripecias de dos amigas cachondas, fumetas, tiradillas de la vida, que bien podían haber salido de cualquier ciudad moderna. 

Todo esto y mucho más que nos traerá el nuevo año, en este actual y exigente formato narrativo, que cosechó en el 2014 tres series grandiosas, cada una a su forma y que sin orden particular fueron:
Fargo, o la serie redonda equilibrando la calidad y el suspense de forma magistral, con guiñó de los mejores cohen de fondo.
True Detective, o la exquisitez estética, y a veces también filosófica con dos interpretaciones antológicas.
Game Of Thrones o el espectáculo total, no sólo ya televisivo sino audiovisual sin estar reñido con la profundidad moral y artística.

viernes, 20 de junio de 2014

¿Era el cine el séptimo arte?

Tras un intenso período personal y profesional, vuelvo con una pequeña entrada en la que expongo algo que cada vez pienso más y más. ¿Es Casablanca, supuestamente una obra maestra, una película a la altura de Guerra y paz, Rayuela, En busca del tiempo perdido o las sinfonías de Beethoven? ¿Se puede comparar centauros del desierto con la sagrada familia, la piedad de Miguel Ángel o la égloga primera de Garcilaso? ¿Está Psicosis al nivel de los techos del vaticano, la obra de Keats o los conciertos de Brandenburgo? ¿Es el cine un arte al nivel del resto de las grandes artes? La música, la arquitectura, la escultura, la pintura, la literatura? (me cuesta incluír supongo que por prejuicios, la danza)Y si lo es, también lo podrían ser los comic, la fotografía o el origami. Me niego a añadir al ingenio publicitario. Pero vamos a imaginar, que sí, que incluso la publicidad pueda ser un arte. Todo esto ya está muy hablado, y está superado, el deconstructivismo crítico, Madonna bailando en la misma división que Rilke, el valor de lo moderno. No quiero contestar a esas preguntas, no tajantemente, simplemente diré que al igual que en la antiguedad hay artes mayores y menores y que el ingenio del que se nutre el arte moderno, es ingenio y no esplendor. Volvamos al cine, ¿es el cine un arte mayor? mi respuesta es No. Y eso que adoro el cine, me gusta esa síntesis de fotografía, música, literatura e interpretación, amo el cine pero hasta hace poco no me había dado cuenta de que era un arte menor. Hace unos años hubiera dicho que sí, que el cine es arte mayor, como no con películas como el viaje de chihiro, Magnolia, American Beauty... Ahora respondo que no, porque han aparecido las series, unas series maravillosas, capaces de recrear mundos complejos y personajes fascinantes de un modo que el largometraje no había sido capaz. Y han sido capaces además de devolver al cine a su sitio real: un escalón por debajo, eso que antes nos parecían los cortos cuando los comparábamos con las películas, ingenios hermosos, entretenimientos, espectáculos fugaces. Sé que hay gran cine de autor, y hermosísimas películas, pero, tanto en literatura como en música (en mi opinión con la arquitectura las grandes artes), los generos más prestigiosos desde hace ya unas centurias son la ópera o la sinfonía y la novela, la gran novela o como se llama desde el escaparate de las contraportadas la novela total. Ese género que inventa Cervantes y que tras sus titubeos dieciochescos se consolida ya en el XIX como el gran arte literario. Ese género que aspira a crear un universo propio (como lo hace una sinfonía o una catedral gótica) donde a su vez caben otras artes donde a su vez caben otras artes...Eso, lo están consiguiendo las series, y cada vez más. Dudo que este año haya una película, por muchos oscar que gane o mucho que deslumbre que tenga más repercusión que True detective o lo que ha hecho Game of Thrones en su cuarta temporada. En este último caso, a la esencia de espectáculo total del cine holywoodiense, el asalto al muro, el ataque con los esqueletos, se une un guión con momentos realmente emocionantes (ese momento de Tyrion en el juicio o ese monólogo sobre el primo idiota que machacaba escarabajos y que Shakespeare hubiera firmado sin problemas). Me alegró leer que García Galiano, profesor y mentor hablaba de The Wire como una obra maestra sin paliativos de nuestro tiempo. Lo es. Comparar Casablanca o algunos otros clásicos del cine con una serie de esa envergadura es un sacrilegio. En este caso cualquier tiempo pasado fue peor, y es normal, porque el cine no era más que el germen, el comienzo de algo que se podía materializar en lo que ahora lo está haciendo. Todavía el cine mueve mucho más dinero en algunas producciones que las series, pero a medida que esa diferencia se ha ido acortando se están produciendo estos resultados y vaticino que con el tiempo, todavía llegarán más joyas que añadir a Breaking bad, six feet under, Lost, The wire, Game of thrones y tantas otras. También habrá decepciones claro, ideas que se alargan tratando de hacer caja, como el caso de Homeland, pero eso tiene una importancia secundaria. Viva el cine, claro. Pero si el cine era una fábrica de sueños, las series no se conforman con menos que mundos, mundos claro, llenos de sueños que a su vez contienen otros mundos.

miércoles, 2 de abril de 2014

True Detective

Lo primero... ¿es realmente True Detective tan buena como la pintan algunos? ¿es realmente la serie del momento?
No. 

Es muchísimo mejor que todo eso. Desde que entra la música de la cabecera uno ya ha abierto los ojos sabedor de que tiene algo de muy alta calidad delante. A los cinco minutos de comenzar, cuando se nos presenta a la primera vícitma y a los detectives tomando datos, cuando hemos tenido los primeros picados y planos abiertos de esa zona pantanosa, no sólo estamos viendo imágenes, estamos saboreándolas, degustándolas. He leído por ahí en la red que la serie tuvo buena aceptación pero que empezó a ser tomada como una de las grandes tras el plano secuencia final de la cuarta temporada, un plano de acción de seis minutos de duración. A mí personalmente no me hizo falta llegar hasta ese punto, aunque también admiro y valoro ese plano secuencia. A mí la serie se me hizo grande con McCounaghey, con su actuación y con su personaje. Por supuesto que Harrelson está genial y que su personaje que vive en la contradicción hipócrita de la sociedad estadounidense (lo genial es que realmente se crea superior a su compañero que es un rarito)pero lo de Rust son palabras mayores. Ese discurso que pronuncia cuando su compañero le pide su opinión sobre sus ideas religiosas es tan sobrecogedor que uno no puede menos que sentirse fascinado por ese personaje. Es un héroe de novela negra, un tipo duro, un tipo que no confía en mujeres ni en emociones, un tipo honesto con un código ético propio que no concuerda con el colectivo pero que piensa seguir jugándose la vida, hasta aquí todo siguiendo el arquetipo, pero ese nihilismo, esa desesperación... esa necritud. Estamos ante un personaje que no parece humano, que no se inmuta, que vive anestesiado en su mundo ideológico y no se permite sentir absolutamente nada, consecuencia del peor dolor posible, el de haber perdido una hija. A partir de ese discurso y hasta los títulos de crédito del capítulo 8 de la primera temporada, he seguido a este personaje con una complicidad que me resultaba al mismo tiempo muy molesta. No me gusta el nihilismo ni las ideas existencialistas, ¿Cómo es posible que este tipejo me resulte tan atractivo? El propio Harrelson le dice que se calle la puta boca, y una parte de mí tampoco le quiere oír, y sin embargo es demasiado atractivo. Mc Counaghey (ya lo dije cuando hablé de mi favorito para ganar el Oscar y no es por dármelas de adivin) estás en estado de gracia para el cine, estás on fire, no pares, si tuviera unos cuantos años menos te ponía un poster en mi cuarto. Gracias. 

¿Y qué más?, la serie. La serie es una delicia visual. Yo no soy muy del cine contemplativo pero esos planos de las marismas, esas casas sordidas perdidas en medio del pantano, ese prostíbulo en mitad de la vegetación. Esas trampillas para pájaros. Creo que eso va más allá de la buena ambientación, es algo diferente. Lo voy a decir, ya que hoy estoy algo sensible, es poesía visual. Es el contraste con la sórdida morada del héroe, llena de libros de serial killers, de esquemas, de hilos y flechas. El ritmo es perfecto, el guión en mi opinión perfecto, hay quién dice que es pretencioso, luego iré con esos que dicen, a mí no me parece un guión que busca ser oscuro, no me parece un guión pretencioso. La forma de presentar la historia con esos interrogatorios a posteriori me parece elegante y muy eficaz narrativamente. Practicamente me ha gustado todo en la serie, la música, los secundarios. Quizá se podría reforzar un poco la idea propia de la novela negra de los fallos del sistema y hay algo en el final, que no diré para no destripar nada, que no me funciona del todo, pero aparte de eso, todo es sobresaliente. Dicho esto, y teniendo en cuenta que cada temporada cambiará de actores y de director, no es esta una defensa de la serie tanto como de su primer temporada, no sé si se podrá igualar lo que hemos visto en esta inicial. 

Y termino con los críticos. Primero, algunos se abalanzan a situar la serie por debajo de otras grandes como los soprano, Breaking bad, six feet under. Ya saben aquello de excusa no pedida acusación manifiesta. Nadie les pide que la sitúen en el número 1. Creo que eso va en gustos. Segundo, tratar de mediocrizar una serie de este calibre es simplemente padecer la fobia a la mediocridad, es decir tratar de ir en contra de opiniones generalizadas para tratar de sentirse superior a una media. Tercero, dicen que es pretenciosa. Claro, pretende ser una magnífica serie y lo consigue sobradamente, y... Eso es como decir que la mitad de las obras maestras del cine son pretenciosas porque son realmente geniales. Siguiendo a estos iluminados habría que hacer cine de mierda, que sólo tratara de cosas ligeras y que no innovase en nada para no ser tildado de pretencioso. Cuarto, hay muchas alternativas, si no les gusta, peor para ellos, otros la disfrutamos más que sobradamente, nos gusta, nos encanta, nos ereccionamos con ella en nuestros sueños más profundos. Sentimos que no os pase lo mismo. Una lástima.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Utopía: Seis capítulos llenos de color y conspiración

 Aunque Misfits no terminó de convencerme, esta segunda incursión en las series británicas irreverentes ha terminado de forma muy distinta. 



Utopía entra en esa categoría de thriller conspirativo. Aquí "los poderosos" se revelan través de la lectura de un comic. Un grupo de jovenes más o menos frikis habrán de hacer frente a una poderosa organización que planea desestabilizar el orden demográfico mundial. Y ya no cuento más. 
Utopía tiene un primer episodio majestuoso, algo abusivo en la violencia, pero absolutamente fascinante. Es una delicia ver como se nos va presentando poco a poco la historia, hay que esforzarse para conectar las cosas un poco en sus primeros minutos y sobre todo cuando planea sobre el espectador la sombra de esa pareja tan espeluznante que nos demuestran desde la primera escena de lo que son capaces con tal de conseguir sus objetivos. El esfuerzo merecerá la pena, una vez que se entra ya no se va a salir, como las mejores series es capaz de haber creado un mundo propio, con sus reglas particulares, su tono propio, sus colores...
Desde el primer momento se nos hace patente la importancia del colorido en el diseño de la fotografía, la sangre, el cielo copado de nubes, los vestuarios, esos trigales y granjas perdidas en el campo donde se está dirimiendo el destino de la humanidad. Le viene bien, muy bien, ese empacho de color porque el universo de utopia es el de un mundo desequilibrado, lleno de excesos, agudo, esquizoide, bipolar. Es un mundo lleno de dolor pero también de arrebatos de honor y nobleza.



Tras el frenesí del primero y la aparición estelar en el segundo de un personaje magnético, los capítulos intermedios bajan un poco la intensidad, la serie se hace más convencional, más previsible, quizá todo se podría haber arreglado eliminando un capítulo, sin necesidad de redundar en ciertas ideas sobre el carácter de los personajes que ya nos han quedado claros. Aún así es de agradecer y mucho que se rebaje el maniqueismo para presentarnos otra perspectiva ¿no será que la organización que conspira en realidad está tratando de hacer las cosas bien? ¿no tienen acaso algo de razón? Así llegamos al último que vuelve a alcanzar grandes cotas de magistralidad, con un sentido del suspense y del ritmo muy interesante, son especialmente emocionantes esas escenas en las que el niño tiene que escribir unos números para salvar a su madre, como se combina y enlaza con las otras acciones que llevan a cabo el resto de personajes. 
No hablaré sobre el final. Es un final digno para una gran serie que tendrá continuación este año y que seguirán sin duda, todos los que han disfrutado y mucho de esta primera entrega.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Arrow

Comencé a verla por mi afición por los superhéroes. Los primeros capítulos me parecieron buenísimos, las escenas de acción trepidantes y muy bien conjugados los dos hilos narrativos, la isla (el pasado) y la vida como justiciero (el presente). Entendí que el superhéroe no era muy original, al fin y al cabo es una especie de Batman y Starling City una paródia de Gotham. Luego la serie decae muchísimo y se hace muy culebronesca, el actor principal me parece inexpresivo y los deus ex machina se repiten sin compasión en la mayoría de las tramas. Y sin embargo, no puedo parar de verla, algo bueno tendrá supongo, por ejemplo el querer saber qué pasó en la isla o desvelar si la madre de Oliver es realmente de una catadura moral o de otra, y qué va a pasar con ella. Viendo lo que hay en el mercado quizá no sea nada imprescindible, pero supongo que si uno se mete en ella, le costará dejarla, siempre y cuando le gusten los superhéroes claro, si no lo tendrá bastante fácil. 

 Mi relación con ella es de amor odio, a veces me digo qué narices hago viendo esto y perdiendo el tiempo y otros, no puedo relamerme con ese comienzo tan espectacular y tan sucinto que augura nuevas y adrenaliníticas nuevas aventuras del vigilante verde. Me he chupado dieciséis capítulos en una semana, aunque a día de hoy, justo cuando acabo esta entrada me siento algo ahíto del esquema tan poco profundo de sus personajes. Todo es demasiado superficial, no hay talento por ningún lado y sin embargo, en cuanto tengo un rato devoro los capítulos.

lunes, 28 de octubre de 2013

Homeland 3 temporada y Walking Dead 4 temporada- Comienzos

Han empezado hace ya unas semanas, la 4 de los zombies y la tercera del terrorista, y todavía, para ser sinceros, no han llegado a alcanzar esa cima que en su día tuvieron. Para mí Walking Dead, que es una serie sin demasiadas pretensiones, alcanzó unos picos de maestría en la mitad de la segunda temporada y en el comienzo de la tercera, toda esa historia del granero y la niña, esa presentación de un personaje tan ambiguo como el gobernador, hicieron que se convirtiera en una de mis series favoritas. Ahora, sin embargo, siento que esa historia se les volvió en contra, que dicho personaje se convirtió en una especie de terminator sin sentido al que se dejó vivo para que aparezca posteriormente. Es decir se ha comenzado a alterar el orden natural de los acontecimientos pensando en la taquilla. De momento, los dos primeros episodios de Walking Dead, no ofrecen nada demasiado especial, un virus muy rápido y mortal está complicando las cosas a nuestros amigos, pero quizá el escenario de la cárcel está ahogando un poco la trama. Veremos por donde salen y la seguiremos viendo. Lo de Homeland es distinto, tras un soporífero primer capítulo y un irregular segundo, pasamos a un tercero que nos presenta a Brody encerrado en un bloque de delincuentes en Venezuela y a nuestra querido Claire, rozando con las yemas de los dedos las paredes del averno. La hija de Brody como adolescente suicida ganando peso en la trama y un minucioso entramado narrativo que sin grandes sobresaltos no deja de interesarnos. Estamos ante una serie mayor que se está jugando el pertenecer a una categoría top ten, y tiene un trabajo de guionistas excelente para tratar de sacar adelante algo que por su propia presentación no tenía vida más que para dos temporadas. ¿Qué pasará? De momento la sigo con disfrute, aunque también menos entusiasmado que anteriormente. Todo parece indicar que esta contención en el ritmo, por otra parte necesaria, si no se quiere caer en lo inverosimil, es sólo un espejismo, como ya se nos ha sugerido al final de su cuarto capítulo.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

The wire (5 temporada y punto final...)

Es imposible terminar de ver una serie como the wire y no sentir en sus capítulos finales un halo de melancolía, en primer lugar porque lo que ocurre dentro de ella habla de un mundo podrido por la estupidez, la ambición y el deseo de poder que diluyen con facilidad los heróicos esfuerzos de algunos de sus personajes. En segundo, porque se nos acaba tan magna maravilla. Y es que the wire, es una de las grandes obras de arte del siglo XXI, porque digámoslo una vez más, las películas se están viendo relegadas a un género menor, por supuesto hay grandes superproducciones, muy entretenidas y vistosas y también hay pequeñas maravillas, de gran originalidad o bella factura, pero son eso, pequeñas. Si las series son las nuevas novelas del mundo audiovisual, las películas se han quedado en relatos. Y hay relatos maravillosos y magistrales claro, pero no pueden contener esa analogía de universo paralelo al nuestro que suponen las grandes novelas. 


Pero volvemos a The wire, está plagada de personajes inolvidables, Mcnulty, Carcetti, Freamon, Bunk, Bubbles, Omar, Daniels, el propio Marlo y sus dos guardaespaldas, chris y snoop, otros aparecen y desaparecen, pero las serie los tiene en consideración para mostrarlos en su recta final, porque siguen ahí, sosteniendo ese universo que David Simon, ha construído y que le ha quedado redondo. Algunos de los citados, en mi caso, pero hay muchos más, no se me borraran fácilmente, son tan reales o más como lo son Madame Bovary, Don Quijote o La maga.  Y es que una obra, por milagrosa confluencia de factores puede ser grande sin grandes personajes, pero una obra con grandes personajes siempre va a ser grande. Lo que es más extraño es que confluyan tantos, tan interesantes, tan complejos, tan reales y tan humanos. Hace falta tener energía para ver The wire, porque nunca lo pone fácil "que se joda el espectador medio", pero los que no la han visto no saben cuanta maravilla tienen por delante aún. No sería mala idea hacerse con un blog de notas y apuntar nombres. El esfuerzo merecerá la pena, the wire no prescribe.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Cambio series por pelis

No tengo palabra. Dije que haría regularmente mi peli de la semana, pero no he pasado de Marzo, lo he intentado pero la última cartelera no me motiva en exceso muchas pelis que podrían tener algo pero poco más. Últimamente tras dos años de traca, he de decir que estoy un poco saturado de pelis, que aunque me entretienen muchas, son pocas las que verdaderamente me cautivan y emocionan, después de la cantidad de listas que hice con el nuevo año, me quedé seco.

Es cierto que no he cambiado mucho de afición en el tiempo libre porque me he pasado a las series. Quizá haya sido dicho cambio el que me haya hecho renegar de una parte del cine, porque terminé de ver la quinta y última temporada de Six feet under (aquí traducida por dos metros bajo tierra) y he de decir que tuve tal rosario de emociones, sobre todo con la +spoilerazo+


muerte de Nate y ese capítulo final que de alguna manera que sólo el arte mayúsculo es capaz de hacer nos revela en pocas imágenes lo que es la vida, una experiencia fascinante, hermosa y terriblemente dolorosa también. Después de eso, quedan pocas posibilidades para el cine convencional, es como si con el traslado de los grandes guionistas a las series, estas hubieran dejado a las cintas de hora y media en algo así como lo que eran para el cine antiguamente los cortos. 


Por si tenía alguna duda, hace dos o tres semanas disfruté de forma intensiva de la cuarta temporada de The Wire, que se centra en este caso en la educación y al igual que la tercera tiene muchas implicaciones de lo que la política supone en la vida de las esforzadas y nobles personas, y bueno, qué puedo decir, tuve momentos de tener que recoger mi mandíbula para subirla a su posición original, "que se joda el espectador medio" como dice David Simon, su creador, pero sobre todo que se joda cuando lo que se exhibe es una cosa de ese nivel. No sé, es como ver el padrino, no tengo palabras. Qué maravilla que haya gente que haga cosas de ese tipo.



Últimamente he bajado un poquito el nivel, necesitaba bajar de la densidad de The wire, me he pasado a una sitcom muy peculiar, "Wilfred" donde Elijah wood interpreta a un maniático que se comunica con su ello a través de la alucinación de un perro y por fin, me he metido en el mundo de "The walking dead", es facilón sí, pero me encanta esa ambientación en un mundo apocalíptico donde no sólo hay que luchar contra los zombies sino contra lo peor de cada uno. 


Próximamente más, ¿o no?, no lo sé, lo mismo vuelvo al cine, o a otra cosa y me olvido de las series, es lo que tiene ser profundamente obsesivo, uno escarba tanto que a veces sale por otro lado.


domingo, 21 de octubre de 2012

Six Feet Under- A dos metros bajo tierra. 4 Temporada


¿Por qué dejé aparcada esta serie durante casi dos años? No lo sé muy bien, posiblemente me cargó el aire melodramático de la tercera temporada, demasiado dolor, demasiada miseria moral. Sin embargo me había hecho disfrutar tanto durante tantos capítulos, que un par de años más tarde decido darle una nueva oportunidad y comienzo a ver la cuarta....

He llegado hasta la mitad de la misma y ¿qué puedo decir? estoy absolutamente entregado a la causa, aunque este año he visto the wire, game of thrones y breaking bad, hay algo en esta serie tan absolutamente maravilloso que es difícil no entregarse a su ambiente sórdido, inteligente y compasivo mundo humano. Hay algo tan especial...cada capítulo que comienza lo hace con la presencia de la muerte, los guionistas se permiten ofrecernos un muestrario de posibilidades, de giros inesperados, de sorpresas, en esas joyas de tres minutitos. Por ejemplo, el capítulo quinto comienza con una pareja haciendo el amor en un jacuzzi, él es un tipo con algo de sobrepeso que tras el esfuerzo parece a punto de infartarse, es lo que el espectador no avisado esperaría, pero a estas alturas ya sabemos que la muerte no es lógica y que puede llevarse al que menos esperamos. Precisamente ese capítulo es una joya absoluta, es posiblemente, junto con alguno de lost, el capítulo más emocionante de una serie que he visto en mi vida, David, recoge a un autoestopista averiado que parece sensibley el remedio ideal para su estado emocional inestable, y entonces comienza...
No sé, el capítulo está a la altura de las buenas películas de Hitchcock, así de simple, pero es que además de lo acojonantemente bien hecho que está, es David, es ese hombre adorable al que hemos acompañado durante ya más de treinta horas, es como presenciar lo que le ocurre a un amigo muy querido y especial.
Lo que han hecho los creadores de esta serie (de las cuatro citadas en realidad) es arte con mayúsculas, sin el más mínimo pero. 

martes, 25 de septiembre de 2012

Breaking Bad 5 temporada

Ya va siendo hora de hablar de Breaking Bad. Recién termino ahora de ver los ocho primeros capítulos que componen la primera parte de esta quinta y última temporada y realmente no puedo estar más dividido. Hay que decir que la serie sigue contando con un excelente guión, con unas interpretaciones magistrales y una dosis de suspense realmente adictiva, por otro lado la serie arranca con un dilema que se nos presentaba ya al final de la cuarta temporada. 
Walter White ha dejado de ser un personaje positivo o heróico para convertirse en una especie de antihéroe sombrío y ególatra. El proceso ha sido gradual pero el final de la cuarta nos revela a un ser capaz de lo más bajo con tal de sobrevivir y ya no sólo por ello, sino por conseguir sus objetivos. Así pues esta primera parte de temporada es extraña porque uno tiene la sensaciónde que le han estafado y ha estado apoyando a un mal caballo durante un montón de capítulos, antes velábamos porque un personaje enfangado en un mundo que no le correspondía saliera adelante, ahora queremos verlo caer, porque nos horrorizamos de su falta de moral para imponerse. 

No creo que se trate de un defecto, creo que la narrativa moderna lleva tiempo ensayando con los falsos amigos, también creo que es interesante y sólo el formato de serie permite asistir a la degradación moral de una persona a través de una serie de circunstancias (que incluye la fatalidad pero también el complejo de inferioridad que arrastra el personaje desde el principio), digo que es incómodo y mucho asistir a ese proceso, porque estamos ya acostumbrados al héroe moderno, complejo y ridículo, pero no a este falso héroe posmoderno que se confunde con el villano saliéndose de su propia convención. Así pues, y ante esta tesitura no se entiende muy bien el arrepentimiento final del personaje tratando de situarlo de nuevo en su anterior coordinada, es necesario para echar el anzuelo final que nos haga clamar como locos por el desenlace que nos falta, pero difícilmente podremos volver a situarnos en el primer punto con respecto a este Walter White. Su destino se nos revelará dentro de un año, y allí estaremos esperándolo, aturdidos aún, expectantes.

martes, 29 de mayo de 2012

Juego de tronos - Aguas negras y épicas

Tras un episodio algo descafeinado en el que además se confirmaba un recurso algo fácil, pretendernos hacer creer que los tiernos e indefensos hijos de Ned Stark habían ardido por culpa de las malas mañas de Greyjoy, game of thrones ha vuelto a consfirmarse como uno de los entretenimientos más espectaculares que ha dado no sólo la pequeña sino la gran pantalla en los últimos años.
Todo el capítulo nueve de la segunda temporada está dedicado, por primera vez desde que arrancara la serie, a un mismo asunto, el intento por parte de Stannnis Baratheon de asaltar Desembarco del rey. El episodio es vibrante y recoge la esencia de la mejor épica, batalla sangrienta y fuertes pasiones. Es un muestrario de miedo, coraje, inteligencia, cobardía, desidia, picardía, despedidas, sangre, muñones amputados, lágrimas, fuego valkirio, agua negra, magia verde, cabezas cercenadas, flechas, espadazos, veneno, túneles, escaleras, arietes, barcos, mentiras, bondades, rescates, desesperación, besos, amor, avaricia, ambición, tambores de batalla, retiradas y un rostro, el del mejor personaje de la serie, que los espectadores de la misma nos resistimos a perder. Y una actuación absolutamente memorable, la de la madre del rey Jeofrey, perfectamente apoyada en un guión excelente.
Si la primera sesión tenía un presupuesto de 50-60 millones de presupuesto, esta segunda ha aumentado el mismo un 15% más, especialmente para cubrir la gran batalla a la que asistimos ayer. Estoy viendo Jhon Carter, una película que ha gastado cuatro veces esa cifra para mostrar un espectáculo vacío, sin más interés que el del mero pasatiempo. El espectáculo de game of thrones confirma que las series están arrebatando el trono del entretenimiento a las películas.

miércoles, 25 de abril de 2012

Game of Thrones (2 temporada)

Ya ha comenzado la segunda temporada de Game of thrones y aunque en un principio pensé en dejarla correr para luego verla toda seguida sin las interrupciones semanales, no he podido resistir la tentación de ver los tres primeros capítulos. Y estas son mis impresiones generales:

- A las subtramas y reinos ya bastante poblados se unen nuevos personajes, que si bien son atractivos: pienso en ese castillo desfragmentado en varias colinas y el reino del hierro, ralentizan la trama un poco, en cada capítulo apenas si da tiempo a verlos en uno o dos pasajes. Por ejemplo; Necesito que la acción en el norte transcurra, quiero saber qué pasa con las extrañas criaturas allende el muro. Quiero más Jhon Snow ya.

- Por el mismo motivo anteriormente mencionado, a veces los pasajes alcanzan su relevancia a través de ciertas convenciones algo previsibles. Hay traiciones algo esperables, caracteres algo caricaturizados como el del malísimo rey Jeoffrey.

- Algunos personajes se están consolidando definitivamente. Pienso sobre todo en Lord Baelish, que al igual que en vías cruzadas, es un personaje interesantísimo, misántropo, complejo y retorcido sin llegar a ser malo.

- De todo lo dicho, y a pesar de ello, Game of Thrones no sólo mantiene el nivel de la primera entrega sino que llega a superarlo, como ocurre con otras muchas series el universo que se va creando forma a llegar parte de nuestras vidas y nos va envolviendo progresivamente, más en este caso que se trata de un universo tan exhaustivo: poblado de misterios y maravillas, de violencia y erotismo, de maldad, ansia de poder y unas dosis mínimas de redención.


martes, 17 de abril de 2012

Breaking Bad 4 temporada

La cuarta temporada de Breaking Bad es para mi gusto la más floja de las cuatro. Me indica un amigo que hubo problemas con el presupuesto al comienzo y que por eso abundan las escenas de interior y los diálogos algo alargados que, en definitiva, ralentizan la acción, sobre todo si se viene embalado de la electrizante tercera temporada.
En cualquier caso y dado que estamos ya muy avanzados, los seguidores de la serie llegamos hasta aquí tan entregados que estamos dispuestos a seguir sin ninguna reserva a nuestros personajes favoritos. Ya he hablado de Saul Goodman en otras ocasiones, y es que es un personaje que me encanta, además en esta temporada también se hace importante Mike, el guardaespaldas de Gus Fring.
Toda la temporada, tras el sangriento inicio, trata sobre las estrategias mentales del héroe y el villano para acabar el uno con el otro. Las agudas investigaciones de Hank acelerarán el proceso. 




Existen momentos algo repetitivos, y el final aunque acelera gustosamente la tensión es como ocurría en la segunda temporada algo forzado. Quizá lo más sabroso de la serie tenga lugar alrededor de una piscina lujosa en el complejo del capo mexicano. La primera de las escenas puede formar parte de una antología del cine mafioso de todos los tiempos (donde no tendría desde luego fácil competencia).  Por supuesto lo mejor de esta serie de capítulos es que serán la antesala de la quinta temporada, que comenzará a emitirse en Julio, será más larga que las anteriores y supondrá el desenlace final de una de las mejores series en activo. 

lunes, 9 de abril de 2012

Misfits (1 temporada)

Me fascina el mundo de los superheroes. Asi que desde que supe que esta serie trataba de unos adolescentes que tras una extraña tormenta adquieren poderes sobrenaturales, no me lo pense. Y sin embargo y a pesar de que si, que adquieren poderes tan extraordinarios como retroceder en el tiempo, leer la mente o tornarse invisibles, la serie no tiene nada que ver con el genero de superheroes, como bien deja claro su protagonista Nathan en el primer capitulo. La serie de produccion inglesa, no tiene demasiados recursos y hace bien en alejarse de escenas de accion impagables para su presupuesto y orientarse hacia otros derroteros.  



Y esos derroteros son los problemas y alegrias de un grupo de adolescentes algo marginales (no demasiado a pesar de estar en un centro de ayuda social por diferentes delitos) que tratan de sobrevivir en el mundo que les ha tocado vivir. Y es que, y eso si lo comparten con el genero, a pesar de tener poderes su vida lejos de ser facil casi se complica mas con los mismos. La fatalidad, algo forzada a veces, les obliga a tener que vivir un poco al limite.
Son seis capitulitos y los actores y el guion estan a un nivel muy alto, merece la pena darse un paseo por este retrato generacional que creo que a mi generacion le resultara familiar.

(Perdon por la ausencia de acentos pero tengo el ordenador escacharrado)

viernes, 23 de marzo de 2012

Breaking Bad - 3 temporada

Me faltan dos episodios de la tercera temporada de Breaking bad, pero ya, aún sin saber el desenlace me atrevo a decir que es la mejor de las tres que he visto con diferencia. La temporada comienza con varios planteamientos que se irán desarrollando en los sucesivos capítulos:

- Dos peligrosísimos sicarios mexicanos van en busca de Walt White para asesinarlo.
- Skyler decide divorciarse de Walt al enterarse de que se dedica al negocio de la metanfetamina.
- Hank Schrader está muy cerca de dar con la pista que le lleve hasta el escurridizo y enigmático Heisenberg.
- Jesse Pinkman se encuentra rehabilitándose de su adicción a la metanfetamina.
- El "dueño" de "pollos" quiere continuar haciendo negocios con nuestro protagonista.


A partir de estas directrices el equipo de guionistas han tejido una trama absolutamente maravillosa: los momentos de climax son llevados al límite episodio tras episodio sin que la trama se vea debilitada, todos los capítulos están bien compensados y se agradece mucho esa frivolidad en la que se descansa un rato mientras nuestros protagonistas se dedican a cazar una mosca .

En esta tercera temporada además se explotan recursos que funcionaron bien, como el de Saul, el excéntrico abogado que tuvo una irrupción absolutamente memorable en la segunda .

Más allá de sus momentos absolutamente deliciosos, tensos y tristes, por encima de todo Breaking Bad es un éxito porque todos sus personajes nos interesan, todos nos parecen humanos y creíbles y pase lo que pase los vamos a acompañar hasta el final.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Game of Thrones

Con los años me estoy haciendo cada vez más friqui. Cada vez me gustan más las películas de superhéroes, los comics y la épica de serie b. Así que según la descargaba tenía la sensación de que me esperaban unas horas de auténtico disfrute viendo Game of Thrones, el último proyecto de HBO que además contaba con un excelente respaldo de la crítica.




Lo cierto que me costó un poco entrar en la serie, tenía la sensación de que estaba asistiendo a una simple culebrón ambientado en una variante de la edad media. Sin embargo, a medida que se sucedían los episodios, iban cobrando fuerza los poderosos elementos misteriosos que el autor de "Canción de hielo y fuego" ha imaginado. Estamos en una tierra dividida en siete reinos, representados en diferentes casas con características propias. Al norte, un descomunal muro trata de contener el posible avance de gigantes y otras criaturas misteriosas tan terribles que prefieren no nombrarse. La guardia de la noche, un cuerpo formado por criminales reclutados a la fuerza se encargan de dicha custodia pero también el bastardo de Stark, el señor de invernalia, nombrado mano del rey para aconsejar a este en la capital del reino. Es en esa capital donde se asiste a la mayor parte de las intrigas y luchas entre los validos y cabecillas de las familias, especialmente la de los Lannister, de cuya casa es la reina y sus dos hermanos muy implicados en esta trama. Por otro lado, más allá del mar angosto tenemos un clan de guerreros muy primarios, que rinden tal culto al caballo que parecen minotauros y cuyo lider se ha emparentado con la bella Targaryen, de la casa de los dragones antes de que estos desapareciesen.




Con el buen guión y la buena dirección artística se consigue que la atención del espectador no decaiga en ningún momento, los personajes están muy bien perfilados y bastante bien interpretados en general, en general casi todos los personajes tienen un pérfil moral bastante bajo, son ambiciosos, lujuriosos o simplemente malos y el bien que aparece bastante desdibujado no consigue imponerse con facilidad, al menos en esta primera temporada. Sin embargo no faltan las conductas heróicas ni los ritos ancestrales y la brujería.

Además es un universo muy primario, está lleno de carne y de sangre, las prostitutas son uno de los motores de esa sociedad y proliferan los hijos bastardos. Abundan las escenas violentas, para mi gusto bastante gratuitas en ocasiones, gargantas rebanas, tajos marcados, bofetadas, amputación de miembros, sangre salpicando por todos lados. Supongo que ese exceso es una forma de ambientar un mundo basado en la pasión y la intuición, en los instintos primarios. Precisamente aquello que el racionalismo trató de contener sin éxito.

Queda muy poquito ya para que empiece la segunda temporada, si alguien no lo ha hecho aún, que no lo dude y se acerque por esta primera.

domingo, 19 de febrero de 2012

Breaking Bad

La semana pasada copmencé a ver Breaking Bad, una serie de la que había oido hablar mucho y a la que tenía ganas de arrimarme.

++Ligero spoiler de los primeros capítulos++
La cosa va de un profesor de química felizmente casado con una bellísima mujer, embarazada de pocos meses. Tienen un hijo ya mayor, con parálisis cerebral. La cosa es que Walt, nuestro protagonista va al médico y le detecta un cáncer de pulmón avanzado, desesperado y con la intención de dejar una considerable suma de dinero a su familia se aliará con Jesse Pinkman, un ex alumno suyo y drogadicto y camello en la actualidad, para cocinar metanfetámina (el equivalente de lo que aquí llamamos speed).
++ fin del spoiler++

Desde el comienzo de la serie, esa escena en la que aparece Walt con una máscara conduciendo una roulotte en mitad del desierto, seremos consciente de que hemos sido atrapados en una tela de araña y como ocurría con Lost nuestro único remedio será tragarnos las temporadas que nos quieran endosar sin poner un pero.




Casi todo en la serie funciona bien, desde la adicción conseguida en ocasiones como en la primera escena ya citada con un flashforward que nos dejará con ganas de más, o con momentos de gran cine, como en el capítulo 3 de la primera temporada o los dos primeros de la segunda que hubiera firmado el propio Tarantino. Bryan Cranston, el ambiguo Walt, está perfecto y también su mujer, y ¿qué decir del joven Pinkman?, a medida que avanza la serie me gusta más, me encanta como caracteriza su personaje, como viste, como anda, como habla . (¿Acabará convirtiéndose en el verdadero protagonista? a mediados de la segunda temporada ya está a la altura de su socio Heisenberg) Pero si hay algo que caracteriza a las series de primera fila de las de segunda son sus secundarios y como estos van creciendo a medida que la cosa avanza, en el punto en el que estoy, he de decir que estoy absolutamente ilusionado con todo lo que me está dando y lo que puede dar de sí todavía tío Hank, es muy muy grande.

Pues eso, una serie más que me fascina. No sólo de cine vive el hombre.