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viernes, 28 de noviembre de 2014

Contra la querella o hacia un mundo olvidado de sí

De todas las malas herencias que vamos recibiendo del modelo social capitalista-bienestar de los USA, la del abuso del litigio acaso sea la que más rabia me produce. Entiendo que una mente que ya no debe preocuparse para sobrevivir tienda a preocuparse en no preocuparse y se caiga fácilmente en las neuras cada vez más extendidas, entiendo también que el sueño americano nos haya hecho caer en el stress, en la competitividad y también en el miedo y la depresión. O que haya incentivado eso que en otras culturas y sociedades ya estaba allí. Entiendo que compremos miles de productos inútiles esquilmando el planeta sin sentido o que incluso usemos el acto de comprar como una forma para evadirnos. Todo eso aún siendo muy preocupante me parece con todo más aceptable que una tendencia que viene multiplicándose en los últimos veinte años y que no es otra que el amor a la denuncia.
Pareciera que nuestra única forma de sortear la frustración y la impotencia fuera con el recurso de la querella. Desgraciadamente estoy sufriendo en mis carnes un proceso judicial interminable por cometer un desliz burocrático. Y ciertamente, me parece una tortura. El propio lenguaje jurídico me pareciera tener algo de perverso, los matices y las interpretaciones algo propio del mundo de los trileros y los timadores o cuando menos de los charlatanes, y es por todo esto que me resulta más sorprendente aún que todavía haya gente que tenga ganas de meterse a uno de estos procesos (de los que me pareciera deberían rehuir como del quirófano, salvo que no quedara otro remedio).
Y sin embargo, cada vez son más los emprendedores que se embarcan en procesos de todo tipo, contra todo tipo de personas: sus exparejas, pero también sus vecinos, sus médicos, su profesores, sus centros de trabajos, sus colegas, sus hermanos, y todo lo que se les ponga por delante, y lo que es peor, por unos motivos cada vez más nimios. Antiguamente las cosas se solucionaban a palos, podrá decírseme, sí, es cierto que en ocasiones era así, pero también que muchas veces se solucionaban dialogando y con sentido común, o en el mejor de los casos, entendiendo las debilidades del otro, perdonándolas si realmente no nos causaban un perjuicio significativo. Entendimiento que hacían a la persona virtuosa, cosa que hoy parece no ser muy apetecible.
Todo este asunto me ha venido porque a la famosa Teresa Romero la ha demandado su doctora por no avisarle de que pudiera tener el ébola, y también porque esta mañana leo que a una famosa su exmarido le acusa de no se qué, por algo que publicó en twitter. Pero esto es sólo algo de actualidad, la punta del iceberg de un fenómeno que forma ya parte de nuestra cultura, como profesor veo que en la comunidad educativa hay cada vez más miedo a la denuncia, y en parte con razón, porque se multiplican las querellas, las gilipollescas querellas claro.Y no sólo es que estemos creando un mundo más estúpido y burocrático que necesita explicitar todos sus movimientos y llenarlo y emborronarlo todo con letra pequeña (que también, porque estamos llenando nuestro mundo de ese lenguaje jurídico del que hablaba antes) sino que nos estamos olvidando que buena parte de nuestros problemas se pueden solucionar con algo tan inmediato y humano como la compasión. Entiendo que alguien pueda hacer algo mál y que eso supusiera un fastidio para mí, pero antes de pedir la cárcel para esa persona, antes de tratar de hacer el mal al otro (porque eso es de lo que se trata cuando uno pone una querella personal contra una persona, y no hay razón ni mentira que pueda ocultar eso) quizá baste con ponernos levemente en su lugar, o pensar en otra situación en la que quizá nos hayamos comportado de una forma parecida. Hace poco leí esta frase : "Cuando encuentro un punto en común con el enemigo, ahí se termina la guerra", y todos estamos en contra de la guerra ¿verdad? a todos nos repugna hacer daño a los demás ¿verdad? Pues no estaría de más recordarlo cada vez que optamos por la querella facilona, por el odio gratuito. No sólo viviremos en un mundo más sensato sino también, lo que es más importante, más compasivo, más humano en el sentido positivo del adjetivo.

lunes, 18 de agosto de 2014

Verano

Aunque ya lo vengo experimentando en los últimos, este verano, con los niños un poco menos bebés y mucho kilómetro, estoy teniendo realmente sensación de eso que los ingleses llaman break y nosotros falsamente descanso y que ahora llamamos ya desconectar. 
Sí, estoy desconectando de lo que he hecho durante el invierno, de lo laboral por supuesto, pero también de mi forma de vida durante el curso, de estar conectado a internet por ejemplo, de la obsesión por la lectura, de no preocuparme por escribir o no, de los horarios, de ver películas por la noche, estoy haciendo otras cosas y lo mejor es que estoy consiguiendo aceptar que no pasa absolutamente nada por dejar de hacer algunas de las cosas que tanto me gusta hacer por una temporada. Me estoy moviendo a través del tiempo. 
Medito, hago yoga, me ocupo de los niños, leo un rato, apenas tomo té, me baño en la playa, paseo en bici con mi hijo, vuelvo a meditar, aprendo un poco de inglés, hago excursiones, voy restando otro destino de la larga lista de destinos de este verano, charlo con un amigo, escribo algún what's up. Todo está bien, todo tiene su valor, como si las fronteras entre lo elevado y lo superficial se hubieran relajado un poco, como si diera igual que hubiera algo detrás de esto. Simplemente ahora estoy en esto. Leo a un jovén maestro advaita. Realizo un baile como si me hubiera tragado un bicho volador que se mueve por dentro de mi cuerpo con el objetivo de hacer reir a mis pequeños.
He llegado a un destino que me permite contactar con un ordenador y escribo esta entrada que acaso no tiene mucha profundidad, pero no me importa porque lo ligero es hermoso, estar tumbado en la playa sin hacer nada (que no es mi caso por exigencias del guión) es tan importante como meditar profundamente, escribir un libro, perfeccionarse en el trabajo. Los límites se difuminan, todo cobra su importancia, las grandes verdades se relativizan, las creencias se difuminan en la brisa nocturna de la playa. Paso la tarde con un amigo, tomo una cerveza con limón y una fritura malagueña y no hay nada tan arrebatador, mi hijo me abraza y me besa y no hay nada más importante, leo Ana Karenina y disfruto enormemente, ese arte está lleno de cotidianidades, de escenas de caza, de neurosis y contradicciones. 
En el muro de mi facebook se suceden reflexiones, estados de ánimo, todo alegre, fácil, falsamente intrascendente. Nada es lo que parecía, todo funciona, desde el anverso y el reverso, la cara y la cruz, como esas chaquetas que son reversibles, esto está muy bien pero lo otro también está muy bien.
Deja de hacerte preguntas, dice Jeff Foster, pero la mente es incapaz de aceptar esa orden. Siento un gran placer repitiendo la palabra publé tal y como la dice mi hija y también me gusta decir mucho patalenis que es una especie de mantra que utiliza mi hijo cuando la excitación se apoderá de él. 
Toda mi vida he sido muy serio.

miércoles, 8 de enero de 2014

Simplismo ideológico

¿Como es posible que el ser humano sea capaz de hacer muchas de las cosas que hace? Me refiero a los grandes disparates. ¿Cómo puede votar a partidos que no echan a miembros corruptos, ladrones o terroristas de sus filas? Es más ¿Cómo se puede pensar que aplicar siempre el mismo criterio en algo es correcto? Por ejemplo, partidos conservadores que siempre miran a favor de los empresarios, acaso no se han dado cuenta de que hay muchos o algunos empresarios que sólo buscan lucrarse ellos mismos y no tienen el mínimo de humanidad para sus empleados, ¿Cómo se puede apoyar eso? o por ejemplo los partidos llamados de izquierda o lo sindicatos, que siempre apoyan a los trabajadores ¿es que no hay trabajadores vagos, incápaces para realizar esa labor o ineptos que no merecen ese puesto mientras que otros esperan interminablemente en la lista del paro? Yo como profesor estoy harto de hacer la vista gorda con "colegas" inoperantes, no los soporto porque ensucian el nombre del colectivo y la propia práctica docente. ¿Por qué tendría que protegerlos? ¿No estaría así atacando a los estudiantes, un colectivo al que por otro lado tampoco hay que defender siempre? Es tan fácil decir, soy de izquierdas, o soy monárquico o soy nacionalista, o soy verde, o lo que sea, pero... ¿nos hemos parado, no digo mucho pero al menos un momento, a pensar lo que supone esa afirmación y si es aplicable a todos los casos? Toda simplificación es pereza. También a veces es una forma de canalizar el trabajo, pero cuando de lo que se trata es de legislar, estas simplificaciones resultan una perversión macabra. ¿Por qué soportamos esto de nuestros políticos? Es el momento de la historia de este país en que se ha tenido más gente con formación, muchos se están teniendo que ir, los que nos quedamos creo que debemos alertar una y otra vez sobre el simplismo ideológico, cuando los engranajes del sistema queden revelados, sólo les quedará la fuerza para mantenerlo y al menos entenderemos que más o menos es lo mismo de siempre pero solapado con otros nombres y complejidades, la fuerza ciega tratando de someter a una diversidad, que inevitablemente se le escapa.

jueves, 31 de octubre de 2013

Algunos tontos tópicos

Ya va siendo hora de contradecir el sinsentido común.
 1- Ni los viernes son grandes días, ni los lunes horribles. A lo mejor porque soy un padre comprometido y no noto esa diferencia entre trabajo/ocio que el resto de los no enfangados sienten. Pero para mí los lunes suelen ser mejores, estoy más descansado y despierto, tengo más energía para realizar mi trabajo y tengo ese impulso extra que siempre se tiene cuando uno comienza algo, por el contrario el viernes suelo estar más cansado, los niños en mi trabajo están especialmente nerviosos y lo que es peor, alrededor de uno todo el mundo grazna cosas como menos mal que hoy es san viernes o cosas por el estilo. 
 2- Hacer yoga no es de locos. Casi se podría decir lo contrario, que no practicarlo en la época del hierro que vivimos es la auténtica locura. De hecho vivir una vida "cotidiana", arropada en los tópicos de la mayoría, sin más aliciente, que el forofismo deportivo, la pornografía y el alcohol, es una vida tan limitada y estúpida que es casi una falta de respeto al hecho de haber nacido humanos.
 3- Los refrescos light no adelgazan. Engordan y mucho, se diferencian de los no llamados light por el hecho de que en lugar de de utilizar azucar refinada, emplean químicos edulcorantes que permiten poner en sus envases cero azucar y engañar a los pobres compradores haciéndoles creer que ese producto tiene algo de sano, saludable o adelgazante. Y ya sé que alguno pensará, que ellos ya lo saben, pero no nos engañemos con esto, en nuestro inconsciente estas trampas siguen funcionando si no estamos muy atentos.
 4- Cuando llueve hace mal tiempo. Pero hay días de lluvia preciosos, llenos de una belleza indefinible, llenos de trascendencia y profundidad, algunos nostálgicos sí, pero también vigorizantes, como si ese agua nos limpiara por dentro, del mismo modo que limpian por fuera nuestras contaminadas y sucias ciudades en las que nos ha tocado vivir. 
5- El sexo nos dará la felicidad. Y no es que quiera desdeñar el placer sexual, muy válido e interesante, pero desde que nos prohiben siquiera mencionarlo de pequeños, hasta que nos hace sentir culpables o necesitados de mayores, son muchos los quebraderos que la sexualidad causa en nuestra vida y por si fuera poco,  desde fuera todo el rato se nos retransmite que gracias a ella conseguiremos realizarnos como personas, vease su estrecha relación con el consumo y la publicidad, el ventajismo del arte comercial en ese sentido, o como muchas personas se limitan definiéndose a partir de su sexualidad. 
(continuará)

jueves, 24 de octubre de 2013

De nuevo huelga en educación

Hoy 24 de Octubre una nueva huelga de educación, secundada por profesores, estudiantes y padres. Aunque la he realizado como padre esta vez por primera vez, no lo he hecho como profesor, a estas alturas, y tras otras muchas que sí hice, he decidido que de esta manera no voy a conseguir que las cosas mejoren en educación y debo ser más creativo a la hora de hacerlo, para empezar con mi propio trabajo (mejorando mi forma de dar clase, hacer exámenes, inventarme ejercicios, ejemplos y acercándome a mis alumnos y familias de forma que pueda ayudarlos). Por supuesto que estoy en contra de los recortes educativos, de que se deje a la educación pública como un mero centro de ocupación de jovenes para evitar la delincuencia juvenil en detrimento de que hijos de obreros y humildes puedan formarse y medrar. Porque en definitiva creo que eso resume lo que está ocurriendo en la escuela pública, y como siempre este país maltratando un montón de gente bien formada, capaz y entregada (como son los profesores de la pública) en detrimento de la escuela concertada y privada donde la selección del profesorado depende salvo en buenas escuelas privadas (que son muy pocas) del simple enchufe, motivo este muy español también.


 Quiero aulas con menos alumnos, que los alumnos más especiales tenga una atención más personalizada y no obstaculizen a los otros, ni pierdan su tiempo ni energía, ni la nuestra. Quiero justicia entre la concertada y la pública de este tipo de alumnado. Quiero profesores más comprometidos con la causa. Quiero que la educación no se rija por principios políticos si no pedagógicos. Quiero que los padres confíen en los profesores y que estos les den razón a estos para confiar. Quiero que se reconozca la labor de los docentes. Quiero en las aulas más contenidos formativos personales y menos criterios prácticos y de consumo. Quiero menos control burocrático, menos trampa y palabrería y más magia y fraternidad. Por eso lucho.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Las escuelas oficiales de idiomas

¿Sabían ustedes que basta ser nativo de inglés para dar clase en un centro público de la comunidad de madrid? Da igual que no se tenga ninguna validación pedagógica, título universitario o estudios de cualquier otro tipo, basta con haber nacido en un país de habla inglesa, tener buen acento y ya puede usted dar clase en Madrid, usted es un ser superior de algún modo, o al menos superior a los profesores de inglés que han nacido en España y también a los de castellano que desde luego no se van a presentar en Londrés a trabajar en ningún sitio por el hecho de haber nacido en España. 
¿Sabían ustedes que el nivel de las escuelas oficiales de idiomas de este país es mucho más alto que los certificados que expide Cambridge a pesar de representar el mismo nivel? Que por ejemplo, hay que aprobar todas las partes para tener el título mientras que en Cambridge te hacen la media ignorando posibles suspensos. ¿Sabían ustedes que para puntuar en las oposiciones del estado sólo se consigue a través de los certificados de las escuelas de idiomas? 
No me apetece expandirme con las conclusiones de estas suposiciones, sólo diré dos cosas, los principales afectados volvemos a ser otra vez los estudiantes y profesores de este país, que anclado en sus complejos de inferioridad tira piedras contra su propio tejado tratando de demostrar tener un nivel superior ¿por qué? al de países autóctonos. Detrás de ello está la envidia, que es nuestro gran pecado, porque preferimos que un inglés nos quite el trabajo a que lo haga un español, eso sí que no lo soportaríamos fácilmente y esa es la única explicación posible que encuentro a tanta estupidez de lo que ocurre con los estudiantes y profesores de inglés en este país.

(Por supuesto este post no tiene nada que ver con el hecho de que hoy me haya enterado de que se me ha negado el título de nivel avanzado de inglés (b2), por no aprobar la parte oral teniendo el resto aprobado)

martes, 21 de mayo de 2013

Que por mayo era por mayo

Llevo veinte días con mocos y tos, enclaustrado tratando de ponerme al día con el inglés, acaso por eso es que no he puesto ninguna entrada en el blog. Acaso porque casi no tengo tiempo con los niños y mis cosas, y sin embargo me apetecía escribir, pero no me apetecía seguir lo prescrito llevo un tiempo haciéndolo con demasiadas cosas. Deberes y teneres, de forma que mi vida se estaba viendo inundada por ellos, hábitos, rutinas, lugares en los que me siento seguro y siento placer pero que a veces están carentes de la emoción y la lucidez de otros días pasados. 
Con mayo llegó un tiempo de locos, sol y lluvia, los torneos de tierra de tenis y el final del curso académico. Las finales de fútbol y baloncesto. Y el mundo de las series, el reencuentro con una de mis favoritas; Game of thrones y una nueva: Downton abbey, una recreación de una casa aristocrática a comienzos del siglo XX en Inglaterra. Historia algo culebronesca, melodramática excesivamente por momentos y algo predecible pero por lo demás un auténtico placer para los amantes de la sociología y los curiosos en general del mundo de mayordomos, doncellas, amas de llaves y la relación de este estrato social con el superior. Sólo puedo decir que a pesar de todo lloré a moco tendido cuando Matthew le pidió matrimonio en esa helada velada a la adorable Lady Mary.

miércoles, 24 de abril de 2013

Es primavera en Madrid

De pequeño no entendía lo de la sangre altera, pero ahora sí. En mi caso, estoy más activo, más alegre, tengo la sensación de que un montón de cosas inéditas pueden ocurrir, acaso conminado por unos días inagotables, llenos de luz. También estoy más nervioso, duermo peor, a veces tengo ansiedad sin saber muy bien de qué.
En primavera la gente se constipa porque un día hace frío y otro hace calor, en Madrid la gente dice, aquí pasamos del frío al calor en dos días, y es verdad, es un tiempo extraño, loco, donde todo es posible para bien y para mal. Hace un año nacía mi hija, viví por dos semanas medio iluminado, algo que ni la droga ni la práctica espiritual ha conseguido, ahora creo que fue la primavera unido a un acontecimiento tan notable. Porque estos días tengo reminiscencias de aquellos, con las cigüeñas llenando el cielo y los torneos de tenis de tierra batida. Todos estamos, en la medida de lo posible, más guapos, bautizados de luz e indecisión. Todo está por empezar, un montón de proyectos, y sin embargo, estamos cerrando un curso, es tiempo de examinarse, de recolectar lo que cultivamos durante el invierno, es el momento en que hay que plantar vegetales y hortalizas que luego comeremos cuando nos falte el día. Los árboles dudan si comenzar a echar el fruto, las penúltimas heladas salpican el paisaje continental. Las grandes competiciones se acercan a su fin, la champions, la final four. Se acerca el descanso, es un cambio de ciclo. Para mí la primavera llega en Abril.

viernes, 12 de abril de 2013

Lo que los medios de comunicación no cuentan sobre la educación

Llevo como profesor de secundaria seis años y, por mi condición de interino, he trabajado en más de quince centros. Sin embargo esto no lo escribo tanto como profesor sino como padre. Un padre preocupado.
Los políticos de la comunidad de Madrid, empezó Aguirre y ahora sigue este González que ella colocó, están en guerra con los profesores. Estos, que han hecho bastante daño a la sobrina del poeta y se esfuerzan ahora (es más que empeño) en emborronar la labor de los docentes de la comunidad. Todo vino con los recortes y la marea verde, Esperanza que se consideraba invulnerable perdió bastantes votos tras la campaña informativa que los maestros y sobre todo, más afectados, los profesores lanzaron contra ella y sus políticas. Confíaba Esperanza en que el vulgo, ignorante de estos temas y que no sabe diferenciar un cole concertado de uno privado ni a un maestro de un profesor, se pusiera de su lado motivado por la envidia que le causan las vacaciones de los docentes. Y muchos entraron a ese trapo, pero la verdad es que le salió el tiro por la culata. Lo que más molesta a la mayoría de los profesores no es que nos bajaran el sueldo, nos quitaran la paga y nos pusieran más horas de trabajo, a ver eso no le gusta a nadie, y habrá a quién sea lo que más le preocupe de los recortes, pero lo más preocupante es el recorte de "calidad" educátiva pública que eso supone. La realidad es que hoy se da clase a en primero de la ESO a 32 alumnos, con tres de integración, siete de compensatoria y diez repetidores en ese mismo aula, yo sí lo sé porque lo estoy haciendo este año (si no tampoco). Esa barbaridad que la mayoría desconoce, porque ni siquiera sabe lo que es, es lo que a mí me preocupa y lo que a ti, si no tienes dinero o simplemente no quieres llevar a tus hijos a la privada debería preocuparte.
Del desprecio de la educación por parte de los políticos, desgraciadamente no tienen patente única los peperos de Madrid. Desde la LOGSE, confeccionada en parte por un iluminado Rubalcaba, pasando por la LOCE, la  LOE y terminando en la LOMCE, los políticos han puesto su empeño en imponer sus ideas y no en crear un sistema estable y coherente educativo. Al votante se le ofrece el anzuelo del debate entre religión y educación por la ciudadanía y lo realmente importante queda como siempre de puertas para adentro, donde los docentes que son los que saben de lo que ocurre en un centro no tengan ni voz ni voto a la hora de confeccionar ni resolución ni decreto, no digamos ya ley educativa. No sé si los que las hacen saben algo de pedagogía o ni tan siquiera, me da lo mismo, no tienen ni idea de lo que es dar clase, sobre todo dar clase en ciertos centros.
Recuerdo a Zapatero diciendo, este país se puede enorgullecer de que todos los alumnos hasta los dieciséis años estén escolarizados, pues no señor Zapatero, de lo que se podría haber enorgullecido es que aquellos escolarizados tuvieran una buena educación, cosa que no siempre ocurría en parte por algunos de los despropósitos de la LOGSE.
Sería estupendísimo de la muerte que todos los chicos hasta los 16 años quisieran estudiar y estudiasen, pero no es el caso, ni mucho menos, hay algunos que no quieren ir a la escuela de ninguna de las maneras, porque no les guste o porque sus padres desprecian este sistema educativo o por mil razones. Entonces pueden pasar dos cosas, el niño soporta estóicamente ese período, durmiéndose en clase, no metiéndose en líos, etc. O lo que es peor y más frecuente, da el coñazo y no deja que el resto de niños estudie. En este país hay una ley muy estúpida que mucha gente seguro desconoce que consiste en lo siguiente, a gran parte de ese alumnado que no quiere ir a clase, que amenaza a compañeros y profesores se le da dinero público por asistir a la escuela, es decir se le paga con nuestro dinero, les pagamos para asegurarnos de que el resto de alumnos tengan una educación mediocre y deficiente. No estoy en contra de que se ayude a familias desfavorecidas, pero me parece una gilipollez soberana pagar dinero a alguién para que estudie, otra cosa sería prohibírselo al que lo quiera hacer, pero la situación actual es una inversión notable de dinero en destrozar el propio sistema educativo.
Una cosa que se llama compensatoria, y que la mayor parte de padres y gente fuera de la docencia desconoce:
Es un recurso que era especialmente útil para tratar de mitigar los estragos de la anterior medida, se trataba de un profesor en el centro que se quedaba con los alumnos con desfase de más de dos años en los estudios (casos notables tratándose de niños que estaban en 1ESO), era una forma de permitir que el resto de alumnos tuvieran clases "decentes" y que esos alumnos tuvieran una educación destinada según sus necesidades y características especiales. Este recorte que ha desaparecido ya en gran parte y que apenas supone dinero, estamos hablando de un simple profesor por centro, va a terminar de destrozar la escuela pública, porque todas las nuevas generaciones a partir de ahora van a recibir una educación completamente deficitaria. ¿Se habla en algún telediario de eso? No, porque no tienen ni idea, o porque no es sensacionalista, o porque para que hablar de lo que realmente es importante.
Yo no tendría ningún problema en que me bajaran el sueldo más o que me subieran las horas de trabajo si este par de asuntos (que son el mismo) se trataran con la seriedad que merecen. El otro problema por el que estaría dispuesto a ceder mis "intereses personales" es el de la ratio. No se pueden tener clases tan masificadas. Hemos pasado de 25 alumnos en la ESO y 30 en el Bachillerato, a más de treinta y cerca de cuarenta. Habrá quién diga, que en sus tiempos o en su época eran muchísimos en clase y todo funcionaba perfectamente, (también en mi época era así), pero esas personas no saben lo mucho que ha cambiado la realidad educativa. Tenemos un alumnado de diferentes países, de diferentes lenguas, de una problemática social mucho más compleja que hace unos años y por encima de todo, lo ya mencionado, un número elevadísimo de alumnos que no quieren estar ahí y que en ocasiones tienen más poder que los propios profesores. Cuando alguién dice que los profesores no deberían quejarse es como si estuviera diciendo que le da igual que su hijo vaya a un cole o un instituto donde va a recibir una mala educación que está pagando él mismo. Entiendo que los padres que lleven a sus hijos a la privada no estén muy preocupados con el tema, pero si llevas a tu hijo a la pública o te gustaría llevarlo, debería preocuparte y mucho.
No hablo desde ninguna consigna política, ambos partidos me han parecido estúpidos en su política educativa, hablo como padre y como ciudadano. La estupidez siempre es el camino más fácil y esta realidad educativa cada vez la está fomentando más.

sábado, 6 de abril de 2013

En memoria de Roger Ebert

Después de una larga lucha con el cáncer que le quitó la voz pero no la opinión, el pasado 4 de Abril ha fallecido el famoso crítico de cine Roger Ebert. Fue el único crítico capaz de ganar un premio pulitzer, y para mí una referencia directa, "la referencia", cuando me enfebrecí con el cine hace dos años y medio. Ni siquiera sabía al principio que estaba tan enfermo, porque me pareció tan lúcido, tan inteligente y sensible que no podía imaginar que alguien con un juicio tan atinado pudiera estar en una situación tan delicada. 


 Para mí ha sido siempre un referente y aunque a veces podía ser ácido siempre admiré esa forma de valorar el trabajo ajeno, que reflejaban una ausencia total de complejo de inferioridad o de idealismo enfermizo, era capaz de premiar con máxima nota un montón de trabajos. Me enseñó a desconfiar de los críticos despectivos, de las críticas snob, de las sobrevaloradas notas de algunas películas por el simple hecho de ser independientes y lo contrario, era un diseccionador del sentimiento, porque sabía que el arte sin sentimiento es mero juego vacío. 
Descanse en paz. 

sábado, 9 de febrero de 2013

Una lista y yo no estoy

Soy de temperamento melancólico. Acaso por eso echaré de menos la espera de la esperanza. Ayer supe que todavía no se me considera adecuado como titular de docencia. Lo cierto es que pensé que esta vez ya me tocaba porque la última oposición había sido un proceso terriblemente costoso, me esforcé mucho, tuve unas condiciones bastante difíciles y todo se me puso en contra desde el inicio: baremos mal contados, autobuses que se rompen camino de exámenes, programaciones que no se ajustan al patrón en el último momento. Pero mi nombre no estaba en la lista fatídica, y al final eso es lo que importa, aunque uno le da otra vez vueltas, tantas veces me desperté en los últimos meses haciéndolo, impresiones, especulaciones, memorias, arrepentimientos.
No es justo, joder. Eso es lo primero que se me vino a la mente. Pero tampoco sé cómo es la vida de los trece afortunados ni la de los que están en mi misma posición, o de los que cayeron antes. Es como si me pareciera de justicia divina que tras esos viajes, esa vuelta en mitad de la noche pensando en la palabra transición,  esa habitación de hotel llena de apuntes y comedias baratas a las nueve de la noche para no pensar, y también por lo mismo corriendo por la playa en la mañana, como si eso sólo tuviera un sentido si yo aparecía en esa lista pero no. Hace ya tiempo que debería saber que la vida no tiene ni remótamente el sentido que yo suelo atribuirle y pasan las horas, y luego lo harán los días, los meses y los años, y este proceso que ahora me parece estúpido, agotador, que me ha robado buena parte de este último medio año, lo hará también. Descanse en paz

domingo, 20 de enero de 2013

Este blog cumple un año

Y ha sido en lo personal un año bastante intenso; pasé por cuatro institutos distintos, me cambié de casa, tuve una hija, oposité para sacarme mi plaza de profesor, aprendí a ser padre, desaprendí unas cuantas cosas inútiles, corrí a 49 los diez kilómetros, retomé mi camino espiritual comprendiendo y descomprendiendo cosas, maldije mucho a los políticos, lamenté la crisis, me sentí deprimido, me sentí eufórico, leí algunos libros, vi más de doscientas películas, descubrí Breaking Bad y Game of Thrones, retomé The wire y Six Feet Under, luché por el amor y por la amistad, aprendí a respetar más las opiniones ajenas, aprendí a olvidarme de las opiniones ajenas, hice listas de casi todo, descubrí y nombre a un puñado de heterónimos que me visitan de vez en cuando, hice un montón de propósitos que no cumplí, entendí que no era necesario cumplirlos simplemente ponerse en marcha, luché por la emoción en detrimento del pensamiento, revisité viejas neuras, entendí con más claridad las fuerzas que gobiernan el mundo, hice listas de momentos, hice listas de propósitos del año, hice un montón de listas de películas, descubrí el placer del té, me obsesioné por el mundo del té, trabajé en el blog tratando de hacer buenas entradas, entendí con más claridad las fuerzas que gobiernan a los sers humanos, retomé el yoga, estudié la literatura española como nunca lo había hecho, aprendí un poquito a ser misericordioso con los demás, sufrí mucho en un cuarto de hotel de Santander lleno de apuntes y ansiedad, disfruté de la amistad en Galicia, entendí mis errores de juventud y me prometí dejar que mis hijos se equivoquen sin juzgarlos severamente, entendí con más claridad las fuerzas que me gobiernan, retomé la meditación, disfruté la paternidad, por primera vez aunque sin abusar demasiado llamé pan al pan y vino al vino, no me preocupé tanto de caer bien a la gente, pedí favores y me dejé ayudar, me equivoqué en un montón de cosas, fui terriblemente injusto, me juzgué en exceso y también a los que más quiero, disfruté de la naturaleza, disfruté del mar del norte, disfruté de la sexualidad, disfruté y me hice dependiente del chocolate y las galletas, dejé de beber alcohol, dejé de mirar fotos, dejé de ilusionarme por el fútbol, dejé de ilusionarme por el tenis, recuperé lucidez, viví el 99% del tiempo de forma mecánica, lloré y me reí sin excesos, viví iluminado durante una semana, di las gracias y fui profundamente desagradecido, me esforcé por no esforzarme, tuve ansiedad y tuve calor, disfruté la amistad, me enamoré profundamente de mi hijo, recordé que el mundo soñado es un mundo pensado y por tanto un mundo irreal y el tiempo me devoró y yo no me quejé.

viernes, 21 de diciembre de 2012

El fin del mundo (tal y como lo conocemos)

¿Se termina el mundo? Me comentan mis alumnos, algo excitados, que hoy podría terminarse el mundo porque lo dice una película, y uno líricamente dice, mirad como se mueven esas nubes. Buscan un signo, algo que les corrobore ese rumor que les tiene algo nerviosos pero al mismo tiempo, con esa valentía tan propia de la infancia, expectantes por lo que podría ser algo espectacular que no hay que perderse.

¿Se acaba hoy el mundo?, o como prefieren decir otros, ¿empieza uno nuevo, acaso mejor? La culpa de todo este lío la tiene el calendario de los mayas que sitúa en el día de hoy el fin de una era. Desde ciertas instancias espirituales se nos recomienda vivir estos días que vienen con especial atención porque son momentos de gran cambio. ¿A alguien le podría importar que el mundo cambiase? Supongo que no, estamos hartos de la crisis, del sufrimiento que nos rodea en nuestro día a día, de ser incapaces de redimirnos de esas cosas que juramos una y otra vez, en vano, ir a cambiar. Para que el mundo cambie se debe dar un requisito (obvio pero muchas veces pasado por alto): debemos cambiar también nosotros. 
¿Por qué no cambiamos? ¿Por qué permitimos que la mentira en la que vivimos instalados siga reinando? ¿Por qué cedemos terreno a lo justo en beneficio de lo cómodo, a lo que debería ser por lo agradable? 

Creo que todos firmaríamos cambiar el mundo tal y como lo conocemos, como decía la canción de REM. Por muy escéptico que se sea con el ser humamno, creo que la gran mayoría estamos de acuerdo con ese cambio. Y no estoy hablando de una revolución política, aunque supongo que una cosa llevaría a la otra. Estoy hablando de una revolución interior. ¿Cómo podemos cambiar? El cuarto camino y Gurdjieff nos dicen que debemos hacerlo a través de la observación de nosotros mismos, que para poder cambiar una máquina (para esta filosofía somos tan mecánicos que debemos ser llamados así) debemos entender como funciona. En realidad es lo que habían dicho los griegos algunos cientos de años antes. Conócete a ti mismo, rezaba el oráculo de Delfos. Existen muchas formas de autoconocimiento, la más reciente es la psicoterapia pero desde hace miles de años, diferentes culturas han meditado o han vuelto sus ojos hacia el interior en busca de aquellas partes oscuras, mecánicas, que impedían el cambio. Si nos conocemos, sabremos como funcionamos, entenderemos porque tantas y tantas veces nos hemos prometido cambiar y no lo hemos hecho. Veremos que no somos uno sólo sino muchos, y que estos personajes que nos pueblan no se llevan necesariamente bien sino que viven en conflicto, veremos que nuestro mundo interior es un caos y que eso se refleja en nuestra vida exterior, porque lo que es fuera es dentro, pero también y sobre todo, lo que es dentro es fuera. Entonces quizá podamos cambiar y si cambiamos el mundo cambiará, y no deberemos temer que el mundo se acabe porque estaremos contentos de que uno nuevo comience. 

Pero realmente, ¿está en nuestra voluntad cambiar? quiero decir, cambiar es algo tan, tan difícil que pareciera imposible, ¿acaso depende de nosotros (de mí escritor y de ti lector)?. No lo creo, salvo unas pocos excepciones, el ser humano no tiene la suficiente energía para una tarea tan ardúa y complicada, quizá estos días de cambio sean un momento adecuado para intentarlo al menos, quizá estos días sean, por una razón que no entendemos (conjunciones astrales, movimientos energéticos...) los más propicios para intentar salirnos un poco de eso que Cortazar llamaba el ladrillo, los budistas llaman el karma y Ortega el yo y sus circunstancias. Hay demasiados quizá en esta entrada, demasiadas preguntas no retóricas, hay algo de falta de fé, pero también hay experiencia sincera,  por intervalos muy breves he conseguido que mi mundo, el mundo, desapareciera y apareciera uno nuevo y cuando eso ha ocurrido, he comprendido que aquella vida era un cuento contado por un idiota, y ese idiota es un polifacético personaje que podríamos llamar herencia (genética y ambiental) y cultura. Un mundo que hay que estar dispuesto a perder para ser libre.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Estoy en huelga

Cada vez me molesta más el agilipollamiento de la masa. Después de unos años de comprensión y mesura (todas las opiniones pueden ser válidas, la gente tiene sus motivos, blablablá) he decidido hacerme pelín más intolerante. Cosas de la edad.

Primer punto: El PSOE ha conseguido producirme la mima alergia que el PP. Exactamente la misma, cosa que pensaba imposible. Por supuesto que habrá algún político decente y honrado dentro de ambos partidos, pero en general sus proclamas populistas y maniqueas me dan mucho asquito, el mismo asquito.
Segundo punto: Los sindicatos están ciegos, en lugar de protestar con sentido común y centrando su objeto de atención en ciertos puntos, lo protestan todo, de forma que se vuelven contradictorios, populistas también y poco eficaces, no dejan de estar endeudados con los partidos políticos. 
Tercer punto: Si el gobierno de tu municipio o comunidad está imputado por delitos de fraude y prevaricación  y tú le votas para que no salga el partido contrario, te gusta que te roben, no existe nombre para ese masoquismo particular, pero como se dice vulgarmente deberías hacértelo mirar. Urgentemente.

Dicho lo cual para evitar posibles confusiones y etiquetas, confieso que no iba a hacer la huelga, estoy a media jornada y cobro muy poco dinero, salvo en té no me gasto absolutamente nada de dinero en consumo prescindible, se me va en transporte, comida, pañales, etc. Sin embargo y de modo inconsciente toda la semana he estado dándole vueltas al tema de la huelga, sé que no va a servir para nada práctico, los sindicatos, el gobierno y la oposición utilizarán las cifras para repetir su discurso y su propaganda habitual, pero como desgraciadamente carezco de tiempo para manifestarme de otras maneras, y cuando fueron las huelgas de educación no pude hacerlo por no tener trabajo, como sé que si iba al trabajo iba a comenzar a hacer cuentas interiores contra todos los esquiroles (yo mismo incluído) que me encontrara trabajando, como es una de las pocas formas que tenemos (aunque sí, poco efectiva ya sé) de decir oficialmente y (no en el café como hacemos ya todos los puñeteros días), que estamos hartos, que no somos gilipollas y no nos gusta nada de nada lo que está ocurriendo. como tengo dos hijos pequeños ante los que me siento responsable de dar ejemplo, como cada vez soy más consciente de que la humanidad no tendrá remedio mientras siga mirando cada uno egoistamente a su ombligo, como no me gusta que la gente pobre tenga que ir a colegios de pobres, donde recibirán deficiente formación para que sigan pobres toda su puñetera vida pero donde puedan estar recogidos para que sus padres trabajen cada vez más horas y no puedan atenderlos, como entendí que a pesar de las razones que llevo dándome todos estos días para ir a trabajar eran mentiras para tranquilizar mi conciencia, por eso, por todos estos "comos" al final no he ido a trabajar, y aunque no me creo mejor que nadie que por las razones que sea lo haya hecho, me siento muy orgulloso de mí.

martes, 16 de octubre de 2012

El té. Salud y placer

De pequeño no entendía cómo era posible que hubiera gente que disfrutara con esas bebidas calientes que dependían simplemente de lo que soltaban unas ramitas de un arbusto, me sabían amargas a veces, insípidas en el mejor de los casos, incomprensibles siempre.
Ahora soy un amante del té, de hecho el té es uno de esos grandes motivos de felicidad que he adquirido en los últimos cinco años. Pero en realidad comprendo por qué pensaba así, parte de razón no me faltaba porque la mayoría de los tés que se comercializan en España, o que le ponen a uno en un bar, no son más que productos de tercera calidad, hojas secas sin gracia, con el único atractivo de poseer teína (esa pequeña droga) y ser más digestivo que el café.
Gacias a Dios, hoy se puede beber excelente té en España, se puede pedir por internet o conseguirlo en las franquicias o alguna cafetería especializada. En parte se está convirtiendo en un producto de referencia por sus propiedades anticancerígenas y cardiovasculares así como de otras muchas secundarias que cualquiera puede consultar por la red y que vienen avaladas por multitud de estudios. El té blanco y el té verde son acaso los más saludables pero también el negro, sometido a un proceso de oxidación, tiene grandes propiedades. También se están comercializando mucho las variedades rojas y oolong por su capacidad desengrasante.
Pero además de ser tan bueno para la salud el té es para mí una fuente total de placer, me gusta alternarlos e irlos consumiedo según su grado de teína a lo largo del día. Comienzo con un par de tés por la mañana, uno negro (un earl gray, un exquisito Kalley Valley o un té más fuerte) y otro rojo, a media mañana me adentro en el té blanco o el verde, más bajo en teína y suave, ideal para el almuerzo, muchas veces lo compagino con un oolong con gingseng que es uno de mis más recientes descubrimientos, después de comer suelo tomar un blanco con jazmín que es digestivo, o uno rojo si la comida ha sido pesada. Después tomo otro oolong y un par de tés verdes más. A partir de las seis ya no tomo más té, pero acabo la noche con un par de rooibos, normalmente aromatizados, que son en realidad infusiones y no tés, con propiedades relajantes, digestivas y fortalecedoras del sistema autoinmune.
Ya no lo tomo con azucar, estoy profundizando en los sabores y los edulcorantes los camuflan, los conservo en cajas cerradas que guardo en otra caja, trato de ser minucioso con las temperaturas de hervido y el minutaje de infusionado, hay un momento de temperatura perfecto, ni muy caliente ni tibio, en ese momento el té se convierte en un placer inexplicable, algo desconocido aún por muchos.

jueves, 27 de septiembre de 2012

La policía, las protestas y nuestro gobierno

La policía son aquellos que están esperando que les digan cual es la verdad. No se me ocurre mejor definición que la de Bertrand Russell para entender buena parte de las actitudes que todos hemos podido ver en los videos sobre la represión de la protesta del 25 S. Están para proteger a los gobernantes de los ciudadanos no a los ciudadanos de sus gobiernos, por serio que sea el motivo de preocupación que esto genera y más en estos tiempos.

En concreto, los antidisturbios, o el eufemismo que se utilice ahora para referirse al colectivo violento que ejerce de tal para que no haya una violencia peor. ¿Era esa la definición de Estado? No soy anarquista, no tengo suficiente fé en el ser humano, no creo en utopías extremas y sin embargo creo que es posible una forma de gobierno mucho mejor que la actual, para empezar porque el capitalismo salvaje en el que vivimos ha hecho de los gobiernos nacionales una mera comparsa sin más objetivo que el de emborracharse de poder a ellos mismos y sus adlateres, algo normal cuando se votan siglas y no personas, cuando el poder mediático, judicial y legislativo no sólo van de la mano sino que muestran orgullosos, en exhibición de poder, su unión total. Nuestros gobiernos no sirven para casi nada, es la verdad, ni el psoe provocó la crisis ni la pudo remediar ni tampoco el pp lo hará, porque sencillamente, no está en sus manos, por mucho que todavía engañen a cientos de miles de desesperados votantes, o nostálgicos ideólogos de no se sabe muy bien qué. Pero es lógico que no quieran soltar el poder que tienen, nadie quiere hacerlo y está claro que se valdrán de la violencia y de las reformas que les convengan para ello. ¿Vivimos en una dictadura? No vivimos en una dictadura, al menos no como concebíamos las dictaduras del siglo XX, se puede votar y sobre todo, más importante que eso, (puesto que mi voto vale mucho menos que el de gente que viva en ciudades más pequeñas) puedo escribir estas líneas sin censura. Lo que está claro es que todos los avances sociales por una mayor igualdad de oportunidades (aunque fueran dentro del propio sistema) se están difuminando, queda muy poco para que se deje de ganar dinero cuando uno se enferme y no pueda ir a trabajar que es aquello tan antiguo de la revolución industrial, la revolución económica actual, que es la única que guía nuestra vida no está devolviendo a ese mundo veinte veces más rápido de lo que salimos de él. 
Y cuando eso ocurra, acaso hablar de democracia ya no tenga mucha importancia.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Se va la "Esperanza"

La Espe. Mi jefa. Mi ex jefa. Muchos días la rabia me ha hecho pensar en escribir una entrada sobre ella, quizá la poca elegancia que me queda a ratos me ha hecho no empozoñarme más y no cargar las tintas con el veneno, porque al cabo es lo que ella quería, ponerse en contra a "cierta gente" para convertirse en adalid de no se sabe muy bien qué, una especie de cruzada del neoliberalismo, como ella misma dijo en una presentación con su amigo Jiménez Losantos. No creo que el neoliberalismo necesite de mucha ayuda, el comunismo está bien muerto (afortunadamente) y la gente todavía no se ha despertado del estado de la comodidad. Espe, fue por encima de todo, la reina de su pueblo, un pueblo al que sabía decirle y cómo decirle (es increíble como se pueden llegar a parecer el socialismo cutre y el derechismo populista), una reina que subió al poder a través de un pucherazo moderno pero que se fue ganando sus votos hasta llegar a las mayorías cada vez más absolutas (salvo la última vez que bajó un poco, por su desaguisado educativo quiero pensar). No le importaba decir un disparate si este era rentable, cada vez se parecía más a ese tipo de presidentes de fútbol que cuentan con el respaldo ciego del odio al otro equipo. 

 Una de sus últimas declaraciones era para afirmar que los profesores interinos habíamos sido elegidos a dedo, si no sabía lo que decía era una persona ineficiente para su cargo por no saber como funcionan unas oposiciones, si lo sabía, que parece lo más probable, supongo que buscaba una vez más confundir a una masa de población que se cree lo primero que escucha, no tuvo inconveniente en insultar el trabajo de tantas y tantas personas que se esfuerzan por obtener un trabajo a base de muchas horas de esfuerzo,. Es mi caso, crío niños y estudio como un loco, llevo ya casi dos años de mi vida opositando y sinceramente, y no lo digo de modo arrogante, jamás pensé que me cupieran tantas cosas en la cabeza.  Afortunadamente no me he puesto nunca a su nivel  y tampoco lo voy a hacer ahora, sólo diré que hizo mucho daño y expandió el odio tanto como pudo y que no voy a ser tan supersticioso o mojigato como para mencionar ni siquiera de pasada el cáncer. Las lágrimas de ambas, su consejera de educación y ella misma, son para mí y para muchísimas personas en Madrid, un símbolo de la alegría.

viernes, 31 de agosto de 2012

Madrid ha muerto (para mí)

He regresado a Madrid para estudiar, me he encontrado con una ciudad seca, áspera, llena de conductores psicóticos y aberrantes y un calor insoportable, la tercera semana de Agosto no bajábamos de los treinta grados en todo el día, incluída la noche. Hace un tiempo, cada vez más lejano, me gustó Madrid, me gustaban sus noches eternas en las que parecía que cualquier cosa era posible, tomar unas cañas en la plaza de Santa Ana, o rememorar bares por Malasaña. 
Si quedaba algún resto de amor este veranos se diluyó a golpe de gota de sudor. Tenía la sensación de que todo estaba sucio, de que la gente no era feliz. Creo que la crisis rebota especialmente duro contra el asfalto y es por eso que me resulta más difícil salir indemne. Madrid siempre será mi ciudad, la ciudad más especial del mundo, capaz de acoger a gente sin importarle de donde viene, la ciudad de los museos y las librerías, llena de lugares en que me críe emocionalmente y espiritualmente. Pero, hoy, no la soporto, ni siquiera el canto de sus sirenas de la noche es capaz de emocionarme.
No soporto su ritmo, su stress, ni a sus perversas e ignorantes regidoras, ni la denigración de la cultura y la bobería a la que nos someten desde hace ya demasiados años. Por un lado la modernidad y la europeización están acabando con aquello indómito que tenía Madrid y que de algún modo extraño hacían de ella una ciudad hostil pero al mismo tiempo ingenua... de otro lado la pandereta la arrincona con su casticismo insoportable; su feria de San Isidro, el espectáculo Duval, el mecánico casticismo.
Y su cielo, que según el dicho real, era lo mejor, ahora está cada vez más cubierto de contaminación, se dice que el ecologismo es el falso Dios al que se agarran los ateos y la señora Aguirre dice que es un aire estupendo. 
Lo mejor de Madrid, es su gente, que es la mía, los amigos y la familia, los que lo fueron y los que lo son. Lo mejor de Madrid es que aunque te golpea no te juzga, no te pregunta de donde vienes ni si te quedarás mucho tiempo. 


miércoles, 27 de junio de 2012

España se está llenando de españoles

De hecho todos los que nacen en el país lo son. Y quizá sea peligroso viendo como está económicamente nuestro país, pero es que además los españoles tenemos especial fama de vagos, corruptos y mentirosos.
No es peligroso que nos juntemos tantos del mismo tipo y que las grandes ciudades a excepción de unos cuantos inmigrantes, en muchos casos minoría, estén formadas por cientos de miles de españoles.
¿No es cierto que los dos partidos que nos malgobiernan desde hace años no están compuestos única y exclusivamente por españoles, y los profesores y los médicos que tienen tan mala fama, no son en su más inmensa mayoría españoles?, y así con todos los altos cargos directivos, ¿los jueces, jefes de la policía, curas, abogados y casi toda forma pública de poder no está compuesto mayoritariamente por españoles?
No sé a ustedes, pero a mí el tema me tiene bastante preocupado, resulta que oigo a gente a mi alrededor, gente amable y respetable en muchos casos, achacar los males de nuestro tiempo a la inmigración, una mujer se quejaba el otro día de que en la guarderías públicas sólo admitían inmigrantes (como si eso fuera verdad), algunos colegas el otro día sentenciaban al hurto a la comunidad rumana al completo, hasta algunos jovenes estudiantes se han creído que la crisis es culpa de la inmigración.
Pero, ¿cómo es posible que sean los inmigrantes capaces de este desaguisado, cuando ocupan una parcela reducida de administración del país?
Todavía me maravillo del empeño y la cultura educativa que tienen las personas del este, es notorio entre los profesores como muchos de ellos vienen haciendo las cosas muy bien y es con el contacto con los españoles con los que se terminan de echar a perder. Cada mañana comparto en el parque tiempo con personas de sudamérica, filipinas o ucrania y tengo la sensación de que es una suerte poder convivir con gente de otras culturas, con otros valores, con defectos y virtudes poco usuales entre los españoles.
El otro día reventé una rueda con un bordillo, y un chaval marroquí que pasaba por allí se ofreció a ayudarme a cambiarla, el buen hombre se manchó las manos, y sudó la camiseta tanto como yo simplemente porque entendió que es lo que debía de hacer. A nuestro lado, un acomodado español con su buen coche no fue capaz de dejarnos el gato un minuto porque tenía prisa (pero no era cierto, porque cambiamos la rueda al final antes de que se marchara).
Evidentemente el comienzo de esta entrada era fingido, me gustan los españoles, aunque tenemos grandes defectos, somos personas amables, abiertas en su mayoría a las personas, somos alegres y también reposados y familiares. Pero no soy tan maniqueo como para pensar que lo nuestro es lo bueno y lo de fuera es lo malo, eso es una solemne tontería, a veces, aunque nos cueste reconocerlo, es al revés, hay mucho cretino suelto que se llena la boca hablando de la criminalidad de la inmigración y luego es incapaz del más mínimo detalle ético, (como el tipo que fue incapaz de mover un dedo para dejarnos prestado el gato). Pensar que lo de fuera o lo diferente es peor o inferior tiene un nombre: se llama complejo de inferioridad. El racismo no es más que inseguridad personal y miedo.

miércoles, 13 de junio de 2012

Algunas cosas de Junio (primera quincena)

A veces tengo la sensación de que nada pasa, de que los días se repiten, cuido de mis niños, voy al trabajo, saco algo de tiempo para leer o para ver una película, pienso las mismas cosas, siento una alegría infinita y a veces también desesperación. Pienso que debo hacer algo más para evolucionar, para estar más despierto, pero luego recuerdo que no está en "mi" mano, hacer nada. Y sin embargo la lucidez tiene algo de movimiento a contracorriente, quizá por eso suponemos que requiere un esfuerzo.
Todos los días a las cuatro cuando voy camino del trabajo esucho a Toni Garrido hacer su personal crónica de estos días tan nefastos en lo económico. ¿Están los ciudadanos por encima de sus políticos? Creo que estamos hechos de una pasta parecida pero duele imaginar que podemos ser tan ruines como ellos. Tras estar pendientes durante muchos días de la prima de riesgo, se rescató a España, aunque no se la rescató del todo, se vendió el rescate como todo un éxito ¿para quién? Los recortes sanitarios y educativos, la falta de consumo y por tanto el consecuente paro, son sólo como consecuencia de pagar una deuda con unos intereses insostenibles, al haber sido rescatados, tendremos peores condiciones, y los políticos lo venden como que encima debemos dar palmadas de agradecimiento. No soy comunista ni anarquista, pero tampoco soy gilipollas, no pienso rezarle a los mercados para que vengan a salvar a sus ciudadanos, el capitalismo nunca ha escondido sus miserias, quizá eso es  lo único por lo que tenemos que estarle agradecidos; su objetivo es que el capital se mueva y que las empresas estén por encima de las personas. El que no se haya querido enterar todavía a estas alturas de la película anda bastante despistado, o simplemente le viene bien que el sistema sea como es.

En Junio se casó uno de mis mejores amigos, hicimos una despedida y nos invitó a una hermosa y atípica boda, atardecía por la sierra de Gredos y me di un baño en una piscina mientras me bebía una cocacola ¿por qué era tan feliz? ¿por tener unos amigos tan maravillosos? ¿por tener una pareja encantadora? Por si fuera poco la vida ponía a mi cuidado dos criaturas increíbles para que las ayudara a criarse y formarse. A veces tengo la sensación de que la vida se ceba conmigo, como si la realidad conspirase infinitamente por hacerme sentir feliz. ¿O es el escitalopram?


Vi dos comedias muy tontas que se estrenan esta semana, Project X y The Big Year. No sé porqué llegué a pensar que la primera tendría algo de gracia, quizá porque tenía un crítica bastante buena, o porque el concepto de una fiesta brutal que se sale de madre tiene su atractivo, pero para lo únio que ha servido dicha película es para convencerme de que no comparto sentido del humor con mucha gente, aparte de un rosario de tetas, la película no es más que un lastre de bromas arquetípicas sobre marihuana, follar y puñetazos en los huevos. Con todo la película se soporta hasta su media hora final en que se vuelve demasiado excesiva y nos mete con calzador una moralina sentimentaloide del tipo: mejor amiga que pendón, por bueno que esté el pendón, lo curioso es que la amiga está mucho más buena que el pendón.

The big year es el relato de la competencia de tres personajes muy distintos por lograr el record anual de avistamiento de aves en Norteamérica. Si los ingleses las mataban, los americanos sólo quieren verlas, eso sí, a su estilo, casi sin disfrutarlas, simplemente apuntando una cifra. Es la cultura del guinnes y de ser "el que más", cultura que será criticada en el film con algo de moralina. A pesar de todo es lo suficientemente entretenida como para no marcharse y tiene algo de homenaje a esas criaturas aladas que hermosamente nos acompañan.

Fue el mes en que Nadal volvió a derrotar a Djokovic en un Gran Slam tras aquel título en Open Usa que cerraba un círculo (y que impedía a Nole cerrar el suyo), el mes en que comenzó la Eurocopa y a las primeras de cambio todo el mundo se hizo seleccionador, (como si alguna vez hubiera entrenado a un equipo o supiera lo que es un banquillo) porque en España somos así, sabemos de todo.

Fue el mes en que leí El jardín colgante, un libro que ganó el biblioteca breve de Seix Barral y que nos presenta una alternativa a la realidad de la transicción, entre organizaciones terroristas y del Cesid, cuya ética se confunde. Una novela de Javier Calvo, uno de los exponentes de la generación Nocilla y que si bien se esfuerza por contaminar géneros y símbolos, el resultado final tras un comienzo con cierto interés es un batiburrillo pegajoso, falto de vida e imágenes, un simple juego de letra muerta.
No se trata sólo de construir una trama curiosa u orginal, no se trata de insertar escenas de sexó, violencia y drogas como reclamo, ni siquiera basta con presentar una historia equilibrada, con un buen ritmo. Si no tenemos personajes atrayentes, con que nos podamos identificar, si no tenemos una historia llena de vida, al final lo que leemos se convierte en eso: letra muerta.




Fue el mes en que tuve que luchar contra el Win32/Olmarik y finalmente conseguí tras un par de días de análisis, descargas y búsqueda de consejos, acabar con él. (gracias al Hitman Pro)