lunes, 22 de diciembre de 2025

Que vienen los bárbaros

Cada vez que conocemos los resultados de unas elecciones políticas, la conclusión suele ser desalentadora: la extrema derecha gana votos, escaños y representación política. No es suficiente con que algunos de sus representantes se exhiban como monos de feria en muchas de sus decisiones: con Trump a la cabeza como lider supremo, para que este fenómeno se estanque sino que siga y siga progresando cada vez más. Los analistas políticos han encontrado un filón para sus artículos. ¿A qué se debe este auge? ¿por qué este fenómeno global parece ir en contra de lo que fueron nuestros principios inamovibles tras la segunda guerra mundial? En casi todos lados se lee que es consecuencia del descontento popular ante la falta de resoluciones políticas por parte de los partidos democráticos convencionales a los que estamos acostumbrados y en muchos de sus abusos malacostumbrados. No digo que no. Que ese sea un motivo importante. La clase media-alta se ha evaporado como consecuencia de un capitalismo que este neofacismo, que por cierto, y a diferencia del tradicional, no sólo no niega sino que apoya y quiere llevar al extremo. Esta supresión de privilegios de esa clase social, unida al cada vez más deteriorado estado de la clase baja, hace que mucha de esa masa social se haya decantado por los cantos de sirena de estos grupos que no ponen el énfasis en una revolución social precisamente, sino en una revolución contra los derechos humanos per se (inmigración, feminismo, homosexualidad...) que parecen ser el blanco de la diana de unos políticos, que quieren centrar nuestros problemas en esa falsa (en su opinión) estabilidad social. No niego la relación exclusiva. Niego el orden. No creo que esa sea tanto la causa como una consecuencia más de la verdadera causa. La causa del descontento social la tiene el capitalismo extremo que hace que la riqueza cada vez esté peor distribuida, pero como este sistema es intocable por casi todas las ideologías, de hecho insisto, la extrema derecha no cuestiona dicho sistema sino que pretende ajustarlo nacionalizándol yula extrema izquierda se topó en la encrucijada griega con un callejón sin salida al tener que elegir entre valores y comunidad europea y no lo pudo resolver. El motivo de que se esté votando en masa a , ay, el fascismo se debe sobre todo a la ignorancia. Esa que cada vez abunda más, a medida que han escondido al conocimiento entre el abuso de información y que nos han insensibilizado cada vez más con una forma de vida que no genera empatía ni sentido de comunidad. Pero de eso hablaré otro día que hoy es tarde, amanece y es último día de clases. ¿es esto volver? Una entrada política, no jodas. Y de alguna forma, sí.

martes, 30 de septiembre de 2025

El horror de Palestina

 Llevo días pensando en escribir sobre Palestina. 

Quizá no lo he hecho porque no soy la persona más documentada sobre el tema y para qué. 

Quizá no lo hago porque temo que se me va a avinagrar el carácter con el tema, que de por sí saca de mí lo peor.

Quizá no lo he hecho porque no va a servir de nada.

Me duelen sobre todo los inocentes, esa gente que recibe todo ese odio que no tiene nada que ver con ellos y que acaso en un futuro, ellos mismos si sobreviven o sus familiares proyectarán sobre otros que tampoco entenderán, como los que lo infligen a ellos ahora lo sufrieron hace décadas ya sin comprender. 


Me duele ver qué hay gente que dice: es una guerra, son cosas suyas, el problema es Hamás. 


Me duele ver cómo la ideología nos dicta, "lo que se supone que debemos pensar porque está dentro de las líneas que marcan nuestras afinidades de partido y los aparatos mediáticos" y una población enorme lo sigue a pie juntillas sin plantearse nada. Aunque mueran niños. A miles. 

Creo que la humanidad está todavía en pañales.

Y otros pañales se llenan de mierda, claro, pero también de sangre, por ese motivo. 


sábado, 26 de julio de 2025

Escribir para nadie

 ¿Cuál es la diferencia entre escribir para uno mismo y hacerlo pensando en que te leerán los demás?

Dije hace un año que volvería a escribir aquí en este blog, y hasta hace unos pocos días no había vuelto a hacerlo. Creo que si no lo hice, fundamentalmente, fue porque no confiaba en que me fuera a leer nadie por este blog, al contrario que cuando lo hacía por facebook, y me llegaba el feedback a forma de likes o comentarios. Pero...¿realmente es tan importante que nos lean? No es todo, como diría mi querido Ángel García Galiano  un juego de espejos. ¿No me estoy escribiendo a mí mismo, en ese maravilloso desdoblarse que supone la escritura y la lectura?. No sé hasta cuando voy a continuar escribiendo por aquí, pero no me gustaría no hacerlo por tener la sensación de que no me lee nadie. 

Hay una cierta amargura dentro de mí, escepticismo, mucho desengaño del monigote que he sido durante estos últimos años. Yo, que me pensaba que por meditar y leer libros, ya tenía superado mi camino espiritual y estaba en una posición superior al resto, he descubierto, supongo que era necesario, que no era más que otro mindundi lleno de narcisismo y aires de grandeza, sin demasiado talento para casi nada y capaz de cometer errores emocionales propios de un niño. Y lo peor es todo lo que me ha costado perdonarme todo eso. Mucho tiempo. Pero empiezo a creer, sinceramente quiero decir, que realmente todo eso fue necesario, que forma parte del camino, y que este, no es lo que pensamos que debiera ser, sino que está lleno de rambas resbaladizas, laberintos y falsos caminos. Y eso es también lo que lo hace apasionante y un verdadero reto. ¿Podré escribir desde la humildad y sin lectores? ¿hay alguien ahí? ¿a alguien le importa algo que no sea uno mismo?

miércoles, 23 de julio de 2025

Revisionando

 Revisionando los últimos diez años de mi vida. Conclusiones.


Me he equivocado en algunas cosas esenciales y eso ha condicionado perder el tiempo, la energía y poner mis emociones en algo que no merecía la pena. 


He pasado algunos estupendísimos ratos.


Lo que me importaba en la juventud no era para tanto. No era, en realidad, para casi nada.


Escribí cosas hermosas. Bastante gente las leyó y algunos las valoraron. No por ello fui feliz. 


El tiempo se desliza de forma cada vez más sibilina y las trampas que he tratado de ponerle no han servido de nada. 


Cada vez me resisto menos a la idea de que la paz pasa porque yo desaparezca. Hablo de una muerte figurada, pero esta conclusión quizá debería hacernos replantearnos cuanto de terrible es la otra. 

domingo, 14 de enero de 2024

Volver

 No recordaba este blog. Me he sorprendido releyendo cosas, haberle dado tanto trabajo, tantos visionados de películas y escribir crítica para tan poca gente. En realidad el marcador del blog me anuncia que tengo 60.000 visitas, muchas supongo que poco interesadas, búsquedas que le llevan a uno a este sitio y del que se larga que malditas las ganas, pero aún así, aunque lo reduzcamos a 10.000 visitas, es un número considerable. Me ha gustado comprobar que es algo que hice y a lo que luego no me aferré. No pensé que había sido un éxito ni un fracaso, a pesar del esfuerzo puesto en ello. Desde hace tiempo pensando sobre la vida, la muerte y el legado, pensaba precisamente en eso. En como mis sueños de grandeza pasado se han ido diluyendo con el tiempo y en como desde hace algún tiempo me conformo con hacer las cosas bien y ser honesto si tengo que transmitir o compartir algo. 

Tengo claro que no quiero escribir por escribir, por una simple imposición mental. No me fuerza nada: no se me paga, no tengo ningún contrato, no soy nadie que tenga que decir nada especialmente extraordinario, y aunque no escribo mal no tengo ningún talento genial ni nada por el estilo. Si en su día escribí de cine, creo que ahora lo haré sobre todo sobre literatura. Es de libros de lo que más sé, y lo que más hago actualmente con diferencia es leer. Pero también escribiré de cualquier otra cosa que vaya saliendo.  A veces creo que mi tendencia anárquica y desordenada en la vida tiene que ver con la opuesta tendencia a planear rígidos proyectos. Como siempre, este será un espacio personal que comparto, con mis ideas, recomendaciones y críticas culturales. Trataré de hacerlo bien, y si en algún momento resulta muy pesado para mí, o tengo la sensación de que no es interesante de ningún modo, lo abandonaré de nuevo. 

Desde la humildad y por compartir algo que quizá a gente que quiero, o a la que no conozco aún, o a la que no conoceré, le apetezca leer me apetece volver a volver a compartir.

 Escribir. Otra vez.

 He vuelto. 

lunes, 29 de junio de 2015

¿Revolución política?

Desde comienzos de año, con las campañas y resultados electorales, con la nueva situación política y los pactos parecemos estar viviendo una nueva era política en nuestro país, aunque algunos, mejor o peor intencionados, se preguntan si no será todo esto una simple formalidad, y auguran, escépticos que estas nuevas figuras, estos nuevos alcaldes y alcaldesas que han tomado posesión en las ciudades más importantes del país, pronto caerán y nos mostrarán su verdadera naturaleza.
Hasta que eso pase, y en las turbias marrullerías de la derecha mediática por desacreditar sin razón de ser, y lo que es peor con la idea de contaminar la vida política de modo que al espectador le llegue el mensaje de que todos son iguales, que todos roban y que para qué molestarse (idea que beneficia enormemente a los partidos conservadores que cuentan con votantes fidelignos y que parecieran padecer de miopía moral a la hora de criticar los abusos cometidos), decía que hasta que eso pase, que podría pasar, me quedo con una idea muy positiva sobre los cambios ocurridos. Algunos de estos nuevos dirigentes, sean de plataformas ciudadnas o del partido moderado ciudadanos, están empezando a utilizar un nuevo lenguaje, una forma que reconocer méritos del rival político (como hace poco hizo Carmena con Cifuentes o Botella) y que prefiere basar su discurso en ideas constructivas más que en ensuciar al rival, (como si eso les diera a ellos un mérito).

Este tipo de mensaje, esta forma de entender la política supone una sanación de las  heridas que este país ha estado lamiéndose desde su guerra civil, y el hecho de que muchos de estos nuevos políticos sean gente joven, conocedoras del conflicto pero también dispuestas a dejarlo atrás, y que también los nuevos votantes que los han aupado pertenezcan a mi desencantada y apolítica generación, suponen un soplo de aire fresco y de normalidad política y en sí una verdadera revolución más allá de la consecución parcial o definitiva de algunos de los ideales planteados en el 15M.

Por ello, y pese a las heridas levantadas y las respuestas hirientes y fabuladoras antes mencionadas, mi postura con respecto a los recientes cambios políticos es entusiasta, hay mucho por hacer y conseguir, pero también mucho ya se está consiguiendo, un nuevo lenguaje y también una regeneración de los mitos caducos e inútiles del siglo XX.

viernes, 20 de febrero de 2015

House of Cards a la española

 
Aunque los latinos tenemos fama de corruptos y chapuceros, después de leer el argumento de la serie Borgen (noruega) o de ver la primera temporada de House of Cards (que me ha gustado mucho) uno se convence de que variaciones podrá haber muchas pero que la corrupción que engendra el poder y la ambición son siempre las mismas. No digo que consuele, en esos países el robo, el enchufismo y el chanchullo están peor vistos que aquí, sin punto de comparación pero simplemente comienzo haciendo ver que nuestros problemas no son sólo propios, no sé si afortunada o desgraciadamente.
 
Llego tarde, ya lo sé, a comentar el escándalo fiscal de Monedero, y llego tarde también para hablar de un capítulo intermedio de la primera temporada de House of Cards. Pero ya saben el dicho y además el hecho de que haya visto esa temporada precisamente ahora me ha llevado a comprehender con el cuerpo, con el alma y hasta con cada pelillo de la barba como es de asquerosa la política, o como la política depende casi exclusivamente del marketing o de la presentación televisiva. 
 
Antes de entrar en faena diré que no soy demasiado simpatizante de Podemos, los voté en las europeas por votar a un partido distinto y discreto sin sospechar el exito que luego alcanzarían. Los voté como castigo pero no por convencimiento, y en especial por el hecho de saber que Monedero había hecho campaña publicitaria a ciertos populistas dirigentes de latinoamerica. Precisamente este personaje tan poco atractivo ha sido el protagonista del escándalo político que ha hecho frenar un poco la trayectoria ascendente de ese partido. Dicho esto y dudando bastante que los vuelva a votar, no por este "escándalo" sino por lo grande que ya es ese partido que no me gustaría que ganase las elecciones por demasiado, quiero hablar de la nefasta confabulación de socialistas y populares para juntitos de la mano, soltar como hacía el congresista Underwood y sus secuaces en aquel episodio contra el sindicalista, la etiqueta maldita, y en este caso la etiqueta maldita era "defraudador fiscal".

Tiene, y perdonen que abandone el tono educado, santos cojones la cosa, que dos partido hundidos en la corrupción más absoluta, en la prevaricación y uso de influencia política se quejen de que un personajesno haya hecho una declaración en toda regla, santos cojones que ellos, los que primero unos propusieron y otros, tras criticarlo, llevaron a cabo, una amnistía fiscal a favor de lo que ahora llaman con saña "defraudador fiscal", santos cojones, como si en su día un etarra se hubiera quejado de que alguien le había pisado un pie andando por la calle.
Vale, Podemos ha perdido su oportunidad de haber echado a Monedero y convertirse en un partido tremendamente atractivo para el votante crítico, y me parece bien que un ciudadano de a pie que no se ha enriquecido ilícitamente critique al señor Monerdero y su partido, pero el PSOE y el PP, no, de ninguna de las maneras, y menos después de lo que ha llovido desde los años 80, que estos tipos salgan en la tele diciendo "defraudador fiscal" todos a una desde el disfraz de la puerza,  me produce un espanto sólo superado por la preocupación de que todavía haya gente que puede darles una pizca de credibilidad a estos impresentables. Espanto y preocupación, y otra cosa más; asco.


viernes, 30 de enero de 2015

Series 2014

Ahora tocan series. Es lo que hay, y es a lo bestia. El difícil trabajo de renunciar porque casi todo lo que veo tiene la calidad suficiente como para seguirlo hasta el final. He visto buena parte de lo que recomiendan blogueros, páginas y revistas sobre lo mejor del 2014. Hay cosas que espero ver en breve como Happy Valley, The Knick, The honourable woman, You're the worst, house of cards, orphan black, halt, catch & fire, o incluso penny dreadful y outlander. No sé si me convencerán y las veré hasta el final, de momento me habían llamado menos la atención que otras.

Estoy viendo The americans, ahora. Va de espías rusos en los años 80, una aparente familia feliz americana gozando de su sueño pero que se desvela por las noches en misiones ultrasecretas donde estarán dispuestos a todo con tal de no revelar su identidad. Ambos, actor y actriz, están enormes desde el magnetismo y aunque los capítulos son tan adrenalínicos como ocurría en series como the shield, aquí además quedan perfectamente equilibrados con el
Nunca ví Dexter, y si lo he intentado con Hannibal ha sido porque todo el mundo habla bien de ella, de su estética principalmente pero también de su tensión y todo eso. Y sí, está muy bien trabajada su fotografía con ese uso de los colores y esas imágenes oníricas pesadillescas, pero no va conmigo. Acaso soy demasiado neurótico como para ver episodio tras episodio como diferentes psicópatas deciden matar de formas horrendas a seres humanos y luego comérselos, pero me parece de mal gusto, por eso y porque estoy en contra de esta escalada de violencia que viven nuestros medios audiovisuales desde el nuevo siglo siglo no voy a seguirla.
Y al final vi The Affair, estuve a punto de dejarla tras dos repetitivos y densísimos capítulos (3 y 4) pero afortunadamente le di una oportunidad más y la cosa mereció la pena. Todavía falta por ver si ese punto de vista alternativo de los protagonistas saca el jugo que todavía no ha terminado de sacar, o al menos de resultar coherente en su desviación. De momento la serie tiene más de drama personal y familiar que de thriller, pese a ser planteada de esa forma en su narración. Hay que ver la segunda para ver si la cosa merece la pena del todo.
También he visto Rectify, una serie irregular tanto en ritmo como en calidad pero que tiene momentos sublimes, con personajes interesantes y un tratamiento particular de la línea que separa la vida de la muerte, o de la vida en prisión de la vida en libertad. Me pondré en breve con la segunda temporada.
Y también Les Revenants que me pareció una interesantísima perspectiva del mundo zombie, o como a veces los muertos podrían alterar la vida cotidiana de los que se quedaron con su simple presencia, sin necesidad de morder o atacar a nadie, lástima que el final me resultará poco redondo y habrá que ver si tras tres años de parón este año hay segunda temporada y la historia se pule mejor, pero sería un placer volver a esas atmósferas inquietantes con la música de Mogwai de fondo.

Y en el apartado comedia, de nuevo mencionar a Louie, que creo que es la comedia más potente en emisión. Y algunos picoteos, por la reciente Togetherness, de HBO, que sinceramente promete diversión y drama. La exquisita Transparent, que pronto acabaré donde no sólo se plantea la dificultad para un padre de familia en la tercera edad que decide identificarse con una mujer sino toda una problemática generacional encarnada en las diferentes situaciones de unos particulares hijos. Con todo, no me maravilla tanto como algunas listas sugieren al colocarla en primer lugar. También, y en la misma línea de personajes super guays, listísimos de la muerte y terriblemente neuróticos, le estoy dando un vistacillo a la nueva temporada de Girls, de Lena Dunham, y de momento me mola, aunque también me dan  un poquito de asquito sus protagonistas, especialmente ella. Y en una línea mucho más irreverente dos imperdibles, la última locura en animación para adultos Rick & Morty, con un desvarío de realidades paralelas, planetas e inventos y otras radiaciones, y la más terráquea pero igualmente loca, Broad city, que nos cuenta las peripecias de dos amigas cachondas, fumetas, tiradillas de la vida, que bien podían haber salido de cualquier ciudad moderna. 

Todo esto y mucho más que nos traerá el nuevo año, en este actual y exigente formato narrativo, que cosechó en el 2014 tres series grandiosas, cada una a su forma y que sin orden particular fueron:
Fargo, o la serie redonda equilibrando la calidad y el suspense de forma magistral, con guiñó de los mejores cohen de fondo.
True Detective, o la exquisitez estética, y a veces también filosófica con dos interpretaciones antológicas.
Game Of Thrones o el espectáculo total, no sólo ya televisivo sino audiovisual sin estar reñido con la profundidad moral y artística.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un año de libros. Mis lecturas de 2014

Estas son sin ningún criterio cronológico (nada de los mejores libros publicados este año o algo por el estilo) las lecturas que por una u otra razón han llamado poderosamente mi atención este año y que acaso a algún lector virtual le pueda servir de referencia de algo.

- Hermanos Karamazov y Ana Karenina: dos de los clásicos rusos que me faltaban por leer y que por fin este año he cumplimentado el sueño de poder hacerlo. Dostoievski de forma más adictiva y gamberra, Tolstoi con más elegancia y nostalgia, son dos obras que todo amante de la literatura debe leer sí o sí, sin dejarse intimidar por su tamaño. Aquí los enlaces  Hermanos Karamazov    Ana Karenina

- El buen soldado de Madox Ford: Uno de esos narradores poco fiables en una construcción narrativa impecable. Un caleidoscopio narrativo donde la historia se va reinventando a sí misma.

- El vano ayer de Isaac Rosa: No es tan buena como a veces aparenta ser. Y sin embargo esta novela que narra (además de la contrucción de ella misma de manera lopesca) la brutalidad represiva del régimen franquista nos recuerda con estilo propio e interés que lo chabacano y cutre no por ello deja de ser malvado.

- Diario del año de la peste de Defoe. Grandiosa recreación a posteriori de una de las peores epidemias que sufrió la ciudad londinense. Me vino mucho a la mente cuando se hablaba del ébola. 

- La maravillosa vida de Oscar Wao de Junot Díaz. Una educación sentimental a lo caribeño, plagada de mala leche contra los desmanes dictatoriales de la república dominicana y con mucho humor moderno, ahhh.. y una guindita de vudú y maldiciones variopintas. Reseña aquí http://mundodena.blogspot.com.es/2014/05/la-maravillosa-y-breve-vida-de-oscar.html

- Una historia secreta de la consciencia de Lachmann. Sin ser tan original ni deslumbrante como Gebser, este ensayo del antiguo rockero realiza un recorrido por las diferentes etapas de la consciencia humana, parte del trabajo de autores como Nietzche, James, Ouspensky o Gebser entre otros para realizar un trabajo muy interesante y de lectura placentera.

-Universos paralelos de Kaku. Un ensayo de divulgación científica que sabe desfilar en el estrecho filo que separa lo especializado y por tanto incomprensible para el lector medio (aunque sí cae de algún lado es de ahí) y lo ramplón y simplista. Un recorrido apasionante por las teorías más recientes sobre astrofísica cuántica. 

- Huérfanos de Brooklyn de Jonathan Lethem. Divertidísima superación de los rigores de la novela negra. También con reseña http://mundodena.blogspot.com.es/2014/05/jonathan-lethem-huerfanos-de-brooklyn.html

- Gilead de Marilynne Robinson. De las mejores novelas de lo que llevamos de siglo. Reseña aquí

- Centuria de Manganelli. No sé si son novelas río como se sugiere pero sí cuentos muy muy comprimidos con una densidad conceptual deslumbrante. No son geniales los 100 pero los hay en suficiencia como para no echar un vistazo a esta obra tan peculiar. 

- Mire al pajarito. Vonnegut era un genio, y la prueba es que incluso en algunos relatos tardíos es capaz de escribir mejor que el 99% de los cuentistas actuales. http://mundodena.blogspot.com.es/2014/03/mire-al-pajarito-de-kurt-vonnegut.html

- Llamadas telefónicas/ Putas asesinas de Bolaño: Un par de libros de relatos que he releído este año y ¿qué puedo decir?... Bolaño es el escritor más importante de los últimos cincuenta años. Simplemente eso. 

- Austerlitz de Sebald. Una novela que pareciera no serlo, un recorrido visual por toda la nostalgia de la Europa del siglo XX.  Una joya exquisita y extravagante.

- La conciencia de Zeno de Svevo. Con uno de los personajes más divertidos que ha dado la literatura.

- Rock Springs de Ford. Diez relatos cortados por un patrón parecido, hechos a la horma del realismo sucio, pero hermosos pese a todo. 

- Más allá de la vida de Pommel. Un estudio sobre un cardiólogo holandés sobre pacientes que tuvieron ECM (experiencias cercanas a la muerte) y que lleva al autor a realizar un enfoque sobre la separación entre mente y consciencia, algo en lo que también profundizaba Lachmann.

- Díez de diciembre de Saunders. Aunque irregulares algunos de estos relatos son divertidos, perturbadores, emotivos y sobre todo profundamente originales. Merece la pena leerlos. 

- Historia abreviada de la literatura portátil de Vilamatas. Un libro precioso, una joya que homenajea un momento crucial de la cultura consiguiendo formar parte de ella misma. http://mundodena.blogspot.com.es/2014/05/historia-abreviada-de-la-literatura.html

- Relatos de Von Kleist. Construídos con gran perfección, en ellos el suspense nos va guiando entre historias donde aparece el tremendismo y la miseria humana, pero también el valor y la pureza. 

- El plantador de tábaco de Barth. Tocho del que todavía me quedan trescientas páginas pero que incluyo aquí, por original y divertidísimo, excesivo siempre y con un héroe imborrable Ebenezer Cooke. 

- Técnicas de iluminación de Tizón. Nuestro mejor cuentista. Unos relatos imperdibles que si hubieran sido escritos en inglés estarían en boca de medio planeta. http://mundodena.blogspot.com.es/2014/02/tecnicas-de-iluminacion.html

- Brilla Mar del Edén de Andrés Ibáñez. Acabo con esta obra que como ocurría con la anterior han sido publicadas este año y forman parte de lo mejor que se está publicando en cualquier idioma y que tenemos la suerte de poder leer en castellano. Esta novela es una aventura total que el tiempo debe colocar en el lugar de la historia de la literatura que le corresponda. No esperes lector a que eso ocurra para leerla. Reseña http://mundodena.blogspot.com.es/2014/03/brilla-mar-del-eden-andres-ibanez.html

viernes, 28 de noviembre de 2014

Contra la querella o hacia un mundo olvidado de sí

De todas las malas herencias que vamos recibiendo del modelo social capitalista-bienestar de los USA, la del abuso del litigio acaso sea la que más rabia me produce. Entiendo que una mente que ya no debe preocuparse para sobrevivir tienda a preocuparse en no preocuparse y se caiga fácilmente en las neuras cada vez más extendidas, entiendo también que el sueño americano nos haya hecho caer en el stress, en la competitividad y también en el miedo y la depresión. O que haya incentivado eso que en otras culturas y sociedades ya estaba allí. Entiendo que compremos miles de productos inútiles esquilmando el planeta sin sentido o que incluso usemos el acto de comprar como una forma para evadirnos. Todo eso aún siendo muy preocupante me parece con todo más aceptable que una tendencia que viene multiplicándose en los últimos veinte años y que no es otra que el amor a la denuncia.
Pareciera que nuestra única forma de sortear la frustración y la impotencia fuera con el recurso de la querella. Desgraciadamente estoy sufriendo en mis carnes un proceso judicial interminable por cometer un desliz burocrático. Y ciertamente, me parece una tortura. El propio lenguaje jurídico me pareciera tener algo de perverso, los matices y las interpretaciones algo propio del mundo de los trileros y los timadores o cuando menos de los charlatanes, y es por todo esto que me resulta más sorprendente aún que todavía haya gente que tenga ganas de meterse a uno de estos procesos (de los que me pareciera deberían rehuir como del quirófano, salvo que no quedara otro remedio).
Y sin embargo, cada vez son más los emprendedores que se embarcan en procesos de todo tipo, contra todo tipo de personas: sus exparejas, pero también sus vecinos, sus médicos, su profesores, sus centros de trabajos, sus colegas, sus hermanos, y todo lo que se les ponga por delante, y lo que es peor, por unos motivos cada vez más nimios. Antiguamente las cosas se solucionaban a palos, podrá decírseme, sí, es cierto que en ocasiones era así, pero también que muchas veces se solucionaban dialogando y con sentido común, o en el mejor de los casos, entendiendo las debilidades del otro, perdonándolas si realmente no nos causaban un perjuicio significativo. Entendimiento que hacían a la persona virtuosa, cosa que hoy parece no ser muy apetecible.
Todo este asunto me ha venido porque a la famosa Teresa Romero la ha demandado su doctora por no avisarle de que pudiera tener el ébola, y también porque esta mañana leo que a una famosa su exmarido le acusa de no se qué, por algo que publicó en twitter. Pero esto es sólo algo de actualidad, la punta del iceberg de un fenómeno que forma ya parte de nuestra cultura, como profesor veo que en la comunidad educativa hay cada vez más miedo a la denuncia, y en parte con razón, porque se multiplican las querellas, las gilipollescas querellas claro.Y no sólo es que estemos creando un mundo más estúpido y burocrático que necesita explicitar todos sus movimientos y llenarlo y emborronarlo todo con letra pequeña (que también, porque estamos llenando nuestro mundo de ese lenguaje jurídico del que hablaba antes) sino que nos estamos olvidando que buena parte de nuestros problemas se pueden solucionar con algo tan inmediato y humano como la compasión. Entiendo que alguien pueda hacer algo mál y que eso supusiera un fastidio para mí, pero antes de pedir la cárcel para esa persona, antes de tratar de hacer el mal al otro (porque eso es de lo que se trata cuando uno pone una querella personal contra una persona, y no hay razón ni mentira que pueda ocultar eso) quizá baste con ponernos levemente en su lugar, o pensar en otra situación en la que quizá nos hayamos comportado de una forma parecida. Hace poco leí esta frase : "Cuando encuentro un punto en común con el enemigo, ahí se termina la guerra", y todos estamos en contra de la guerra ¿verdad? a todos nos repugna hacer daño a los demás ¿verdad? Pues no estaría de más recordarlo cada vez que optamos por la querella facilona, por el odio gratuito. No sólo viviremos en un mundo más sensato sino también, lo que es más importante, más compasivo, más humano en el sentido positivo del adjetivo.

domingo, 12 de octubre de 2014

Otoño Cultural (II) Series

He dejado completamente de lado el género cinematográfico menor, las películas, y estoy inmerso completamente en el universo de las series. Series que siempre he querido ver, series que recién descubro, series que sigo desde hace tiempo...

Y series que tenía pendientes, ya clásicas:
The sopranos: Quizá de las grandes de todos los tiempos la que me faltaba por ver. Estoy a mitad de la segunda temporada. La primera fue recibida con mucho agrado aunque me deslumbró mucho al principio y me gustó el final, los capítulos de en medio me dejaron algo indiferente en ocasiones. Entiendo que es una serie con mucha calidad, con personajes muy interesantes y un guión redondo, pero no me parece tan buena como The Wire y está por ver si me va a gustar más que six feet under, game of thrones o breaking bad. Veremos.No comparto desde luego los que la colocan como la mejor de las series con mucha diferencia.

Y series que he descubierto mirando listas por internet:
Broadchurch: Me enamoré de esta serie británica de una sóla temporada, 8 capítulos, en cuanto vi los primeros minutos. Se trata de un asesinato de un niño en un pueblecito inglés. Está rodada con muchísimo estilo y conjuga muy bien el lado emocional y el suspense. Ambos detectives son grandes actores y tienen mucho magnetismo, especialmente él, que al parecer es el nuevo Doctor Who. Es adictiva y sabe sortear todos los peligros que ello implica. Es una serie que deberías estar tardando ya demasiado en ver.

Sherlock: Otra inglesa. Miniserie, temporadas de 3 capítulos, que en realidad son películas de hora y media. Sólo he visto la primera temporada.  Muy magnético el actor que interpreta al genio de la intuición y el razonamiento. Adapta a las mil maravillas el clásico de Conan Doyle, al Londrés actual. Tiene mucha gracia y aunque no es de las que te mueres por ver del tirón, es la mar de entretenida.

Shameless: Una familia en los suburbios de una gran ciudad. Adaptación americana de una serie británica del mismo nombre, como pasa tantas veces. La madre desaparecida, el padre alcohólico, una ristra de hijos, sensibles, inteligentes, casi geniales, la hermana mayor tira del carro de la familia y en su primera temporada conoce a un joven rico que dice estar enamoradísimo de ella y que está empeñado en "salvarlos". De momento entretenida y curiosa, sin grandes deslumbramientos.

Enlightened: Está Laura Dern y está lo curioso del argumento, una joven ejecutiva que sufre un ataque de nervios en su trabajo se retira dos meses a un centro espiritual tras lo cual retorna con nuevos "aires" a su centro de trabajo. 

Louie: Una especie de Seinfeld del siglo XXI. Breves capítulos de 20 minutos que alternan sketches con monólogos humorísticos pues su protagonista trabaja de ese modo, me quedo con lo segundo que me hacen realmente mucha mucha gracia. Humor negro y ácido, un poco obsesionado con lo sexual, pero aún así muy divertido. Merece mucho la pena. 

Y series a las que sigo siendo fiel:
Orange is the new black: Un placer reencontrarse con Piper y sus desventuras, sólo he visto el primer capítulo pero la cosa pinta realmente bien para la segunda temporada. Me la pienso tragar en lluviosas noches de octubre tapadito en mi sofá con una mantita después de cenar.

Downton Abbey: Sí, soy un fanático de esta serie. Aunque sea un culebroncillo, aunque cada vez pasen menos cosas y algunas se repitan. Me da igual, me hipnotiza ver a esos nobles y a esos criados conviviendo en el universo de una mansión. Me relaja, me gusta su visión cándida del mundo, antes de la malicia y la forzada complejidad, de la provocación y el mal gusto con el que tantos shows parecen complacerse. Es como Dickens. Una alegría falsamente sencilla.

Y sí, lo que está por venir, dudando si darle una oportunidad a Homeland, que tras su desastrosa tercera temporada parece haber venido más enderezada según la crítica, y esta noche comienza Walking Dead la otra decepción del año pasado pero que seguro que caerá también aunque sea por fidelidad nostálgica y Fargo, de la que mi amigo Dani Peña me habla todo el rato bien y algunos proyectos de HBO antiguos, como Roma o Deadwood, y otras que quiero ver en cuanto acabe las que estoy viendo como Black Mirror y Dead Set y The Office y Death Note...

domingo, 5 de octubre de 2014

Otoño cultural (I)

Me estremece el infinito flujo de información que me rodea. Cada vez que explico la comunicación a mis alumnos les hago referencia a ese hecho, la saturación de información disponible gracias a las nuevas tecnologías, el fácil acceso a ella y su infinita cantidad. Se llama internet, pero también democracia, clase media, avance social, sueldo decente y biblioteca pública. Veremos si dura. Aunque a mí esto de la información y la falta de tiempo me estremece. Algo parecido a lo que le pasaba a Pascal con los espacios infinitos. Pero lo dejo, que me pongo estupendo.

Despés de un analfabeto y feliz verano, he vuelto a la cultura. Esa es la información de la que hablaba. De los montones de libros - i must read- de las listas pendientes, de un montón de películas algunas abandonadas a medias, estrenos sugerentes o clásicos que nunca vi, o que ya he olvidado, y las series claro- Quizá el género más atractivo para mí en este momento, series que tengo que ver porque me las recomiendan amigos, o porque su argumento me arrastra, o simplemente su género. Como siempre tengo muy pero que muy poco tiempo, así que haciendo equilibrios, picoteando como el pajarillo fruto de la ansiedad y también de la nostalgia de la nueva estación me voy sumergiendo en la información, me voy enredando en los sueños que otros soñaron, esos sueños que como explico en clase nos parecieran casi condición sinequanon para vivir, para entender algo que el lenguaje no puede concretar.

He leído muy poco en el mes de septiembre, devoré en unos pocos días la última de Murakami "Los años de peregrinación del chico sin color", que me ha sorprendido para bien, partía con pocas expectativas tras el batacazo de After Dark y, sobre todo, la ruina final  de 1Q84 que tras comenzar como sus grandes novelas terminaba siendo una reiteración sensiblera en su parte final al estilo de su famosísima Norwegian Wood. Me gustó la trama, que se desenvolvía con facilidad y también esos poderosos sentimientos de nostalgia que se desenrollan delante del protagonista, es cierto que le falta la profundidad de sus grandes obras y que más que terminada está dejada al igual que After Dark. Si terminé "La conciencia de Zeno" que me ha dejado con la boca abierta, que es una obra asombrosamente cínica, visionaria. Un enfermo imaginario con el que yo, otro enfermo imaginario durante unos cuantos años, he conectado enseguida claro, y la cosa no siempre es digerible porque el tipo es un lerdito de mucho cuidado, como si a cada saltito que diera por la vida pisara un charco y la culpa fuera del charco y no de él que no se fija. Un morrocotudo, ególatra de mucho cuidado, pero también un tipo entrañable, en la misma época de Kafka hablando de la neurosis del ciudadano medio pero de una forma muy distinta a la del checo claro, en cualquier caso Zeno, sufre mucho pero ni siquiera pareciera sospechar cual es el motivo. En función de cinco episodios o perspectivas se nos presenta a un tipo inmaduro, dependiente del tábaco, aquejado de enfermedades pensadas y dificultades con las mujeres, un títere manejado por su propia cabeza, como todos. 
Y aunque no he terminado ningún libro más recientemente, estoy inmerso en la mitad de muchos, he retomado "filosofías de la india" de Zimmer, un manual muy erudito, excelente para profundizar un poco más en religiones como el budismo o el hinduismo pero también en otras más desconocidas como el jainismo, cuya exposición más de corte cientificista que filosófica sobre la composición del mundo me ha dejado con la boca abierta. También Vidas minúsculas, el primer libro de Michon, con casi cuarenta años. Una lectura que me ha provocado amor y odio, algo más de lo segundo, porque detras de un lenguaje muy trabajado y con resonancias muy poéticas, (pareciera como si el francés se hubiera dedicado a exprimir la lengua hasta dejarla seca) no se escondiera más que vacío, o lo que es casi lo mismo, la orgullosa y fanática exhibición de que la vida es una mierda enorme. Y Michon, que es su profeta, ha venido a mostrarnoslo. Entiendo que su fama se debe sobre todo a esa exhibición formal, que ha hecho de su estilo una marca personal, y también entiendo que a veces, tras la barroca palabrería se esconden hermosas y nostálgicas imágenes que parecieran sí mostrarnos algo vívido y real, y no un artefacto mental ideológico por parte del autor. Vamos, que pese al aparente desprecio, no he dejado el libro y lo que es peor, me podría acabar leyendo otro de su autor, en no demasiado tiempo.
También Más allá de la vida y Manual portátil de filosofía. Dos hermosas joyas de Atalanta. El primero un ensayo sobre las ECM (experiencias cercanas a la muerte) por parte de un cardiólogo holandés Pim Van Lommel, me acerco al tema con precaución y curiosidad, sé que cuando me muera me acabaré como individuo y también sé que lo que no es este individuo se acaba con la muerte. Lo que no sé es como transmitir verbalmente esas certezas. El segundo es una revisión más biográfica que expositiva sobre algunos de los filósofos más importantes de la cultura occidental, el recorrido se realiza de modo inverso y de una forma muy personal por parte de Juan Arnau, un ser lleno de inteligencia pero también de sensibilidad. Meridiano de sangre, llevo un cuarto del libro más famoso de McCarthy con "No es país para viejos", de momento violencia, mierda y desolación, pero también unas cualidades narrativas innegables. Demoras poéticas con el paisaje y la luz, que crean un curioso contraste. No sé si lo termino, pero se lee rápido. 
El diamante en tu bolsillo, de Gangaji .Uno más de los libros sobre filosofía advaita que practicamente es la única perspectiva espiritual sobre la que leo algo. Precisamente aquella que más atenta con la posibilidad de llegar a entender la verdad a través del lenguaje. Azúl ruso, un relatario de Patricia Estebán Erles, una habitual en páginas de espuma a la que tenía ganas de echarle un ojo. Sus relatos me parecen entretenidos, correctos, me parece una autora inteligente y sensible, pero leido la mitad del libro ninguno se me ha quedado grabado, les falta magia.

Próxima estación: series.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Meditar

Meditar es una de las cosas más extraordinarias que me han pasado. Quizá junto con enamorarme la más extraordinaria. Comencé a meditar hace once años, y sinceramente no terminaba de entender qué había que conseguir meditando. Bastaba con poner la espalda recta y cerrar los ojos y luego seguir unas instrucciones que eran variables. A veces ni siquiera había instrucciones. Bastaba con sentarse y cerrar los ojos y observar. 
A veces me agobiaba meditando, a veces me aburría, casi siempre me sentía frustrado porque no conseguía nada. Y aunque seguía haciéndolo esporadicamente e incluso estaba apuntado a un curso de meditación semanal, terminé olvidándome de esa práctica. 
El año pasado volví a meditar, un poquito antes de comenzar el trabajo, un cuarto de hora, diez minutos, al principio sentí un gran cambio en mi vida y por eso supongo que seguí meditando a pesar de que esos resultados luego no fueran tan espectaculares. En junio, aquejado de un profundo dolor emocional comencé a meditar todos los días. De media hora a hora y media en diferentes sesiones, dependiendo del tiempo. Este ha sido uno de los mejores veranos de mi vida. Y es indudable que tiene que ver con la meditación, y sin embargo, durante este verano he tenido la sensación de que meditaba sin estar tan pendiente de lo que pudiera conseguir con la meditación o no. Hasta cierto punto claro. Porque eso se pasa por la cabeza con mucha facilidad ¿esto para qué? Con todas las cosas que parece ofrecernos la vida y el poco tiempo que tengo, y más teniendo en cuenta que uno de los presupuestos de la meditación es que no hay nada que conseguir ¿estoy dispuesto a renunciar a mis aficiones, mis costumbres en beneficio de sentarme durante media hora en una silla observando simplemente la respiración o los pensamientos, o las sensaciones en el cuerpo?

Una definición que me parece ajustada de meditación podría ser la escisión entre conciencia y mente. Cuando eso ocurre, no estamos en el lado habitual desde el que vemos el mundo sino desde un lugar nuevo, entonces surge un conocimiento particular, es un conocimiento que no se acumula, que ni siquiera podremos recuperar más tarde desde el recuerdo, y sin embargo es verdadera sabiduría. Al contrario que el conocimiento intelectual que tiene axiomas contrarios que funcionan de forma efectiva en según qué circunstancias, el conocimiento de la meditación es perenne. Y sus certezas no funcionan de forma lógica o empírica sino de modo, aunque la palabra es muy inexacta y no refleja lo que quiero decir, intuitivo. 
Meditar suele relajarnos, suele hacernos menos esclavos de nuestras pasiones y pensamientos irracionales, nos hace más sabios y mejores personas y sin embargo suele conseguir todo eso cuando perdemos nuestro sentido habitual de yo, cuando precisamente no nos importa nuestra imagen como personas, ni comparamos nuestra sapiencia con la del resto y cuando permitimos a nuestras pasiones y pensamientos irracionales que campen a sus anchas por nosotros. Es una contradicción claro, pero es que el mundo de la meditación está lleno de ellas, un lenguaje cifrado y ambiguo para algo tan evidente. Otra contradicción más. 
Además de estas ventajas que experimento cuando menos me importa experimentarlas, hay una cosa que cimenta mi práctica meditativa diaria. Durante mucho tiempo he tenido la sensación de que debía hacer algo útil con mi vida, escribir, o ser un buen profesor, ayudar a la gente, ser un buen hijo y un buen padre y un buen amigo, ser sensible y amoroso, combatir la injusticia. Y durante toda mi vida he tenido la sensación de que no lo conseguía, que no conseguía hacer eso todo lo bien que me gustaría. Qué nunca era suficiente. Que lo hacía mal, que no era buena persona. Meditar ha calmado esa inquietud. Sólo me preocupo de tener al menos media hora al día para meditar, ese es mi único compromiso auténtico, mi aportación al mundo, mi humilde aportación. Estar media hora cada día con la espalda recta, los ojos cerrados, observando.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Inside LLewyn Davis

Cómo me gustán los hermanos Cohen. Creo que no lo había dicho nunca por aquí. Cómo me gustaron Fargo, Muerte entre las flores, Burton Fink, El gran Lebowski (la mejor comedia de los últimos veinte años), como me decepcionaron algunos de sus titulos de los años 2000. Me refiero a todo eso después de el hombre que nunca estuvo allí, (ladykillers, crueldad intolerable, quemar después de leer, incluso también un poco la premiada No es país para viejos). 
Y como me han vuelto a gustar los Cohen otra vez desde entonces; Un tipo serio, True grit y ésta, su última película. Quizá salvo en la adaptación del western no hayan alcanzado sus cotas más altas de los años 90, pero están de nuevo en el buen camino. 
Inside Lleywn Davis, es como en muchos de sus trabajos, la historia de un perdedor, una historia sencilla, llena de momentos extraños, personajes rocambolescos, situaciones que sobreviven a lo inverosimil por los pelos, material onírico que nos parece más "verdadero" que el fingido realismo de otras películas. El secreto de los Cohen. Creo que los Cohen me gustan sobre todo porque aunque nos presentan a personajes perdedores, (maravilloso el diálogo sobre perdedores y personas que dividen a las personas en grupos dentro de la película) son bastante amigables y humanos con ellos. Aquí tenemos a un cantante de folk que trata de hacerse un hueco en el difícil mundo de contratos precarios e inestables, actuaciones en pubs que también son frecuentados a su vez por otros perdedores. Toda la película está envuelta de una profunda melancolía, un viaje de ida a vuelta a ningún sitio, sin principio ni fin. Un mundo donde la fama y el exito que parecieran inalcanzables siguen resultando tentadores porque todo depende de los caprichosos de un azaroso destino. 


Nuestro antihéroe apenas  si parece tener otra opción que sobrevivir. Sigue a un gato por las calles, trata de mantenerse fiel a un código moral que apenas esboza en toda la película y que no parece muy coherente. Se parece bastante a personas que he conocido, a mí mismo, y adoro que los Cohen cuenten su historia y que no le traten como una caricatura ni como a un personaje moral, sino como a uno más, una persona llena de mediocridad y de interés. Esa democracia compasiva que comenzó con el Quijote y que todavía hoy sigue funcionando.

martes, 2 de septiembre de 2014

Otro enfoque del Lazarillo

Amo el Lazarillo. Quizá por eso vuelvo a escribir una entrada sobre esta deliciosa obrita capaz de expandirse y expandirse hasta el infinito. Hoy quiero hablar de la pedagogía del Lazarillo. Es una entrada en la que quiero hacer referencia sobre todo a la transmisión del Lazarillo a nuestros jovenes. Muchas veces, yo lo estudié así y así viene en la mayoría de los manuales; se plantea el Lazarillo desde su importancia como género realista, los rasgos de la picaresca, su desigual estructura, su crítica eclesiástica ligada a su anonimato y poco más, acaso en el bachillerato su importancia ayudando al Quijote a consolidar la novela...
Permitanme compartir mi experiencia: Los rasgos de la novela picaresca no interesan a nadie. ¿quién de estos jovenes va a leer novela picaresca? ¿Qué profesores han leído algo más allá del Lazarillo y en el mejor de los casos el Guzmán de Alfarache o el buscón de Quevedo que según esos rasgos ni siquiera lo es? ¿Por qué tenemos que preferir el enfoque de la crítica al de la propia literatura?. 
La otra salida, para no caer en la especialización filológica pareciera remitirse a la lectura de los pasajes  grotescos, la morcilla, el golpe contra el muro, los robos al clérigo...el folclore vaya. Eso es entretenido pero es un chisme. 


Creo que el Lazarillo presenta rasgos de suficiente conexión con nuestros jovenes como para poder sacar una lectura más positiva, aquí va un esbozo de enseñanzas que podemos ver en el Lazarillo:
- La herida personal, el desamparo y el dolor de un personaje que maltratado por las circunstancias se endurece buscando ascenso social o seguridad. ¿No es eso lo que nos pasa a la mayoría de las personas en el mundo?
- La crueldad innecesaria y abusiva por parte de otros personajes que posiblemente también sean victimas de algo parecido. El ciego se ha endurecido en su condición de personaje marginal.
- El pragmatismo y la insensibilidad que a veces se derivan de dicho proceso: Todo el relato es una justificación de un adulterio consentido. Consentido por la necesidad de tranquilidad de un personaje que se nos hace así humano y cuya confesión nos resulta especialmente patética.
- La compasión. Quizá el más hermoso pasaje del libro, cuando Lázaro se pone en el lugar de otro, el hidalgo, y comparte su poca comida con él. Esa misma compasión es la que sentimos por Lazaro pues si no de una forma tan intensa, nosotros también nos hemos sentido maltratados por circunstancias o personajes adversos.
- El anonimato necesario por hablar de las miserias de un imperio que se presentaba como cristiano y donde sus oficiales (eclesiásticos) habían perdido la conexión con el mensaje original de amor por el prójimo que Lázaro es capaz de llevar a cabo en dicho episodio.
- Y por supuesto, la modernidad, puesto que la literatura antes sólo ocupada en presentar el aspecto trágico y profundo de la existencia en las clases elevadas o ciertos aspectos aparentemente trascendentes, es capaz de hacer lo mismo hablando de un pobre diablo, con mala leche en ocasiones incluso, pero que es capaz de ser, como luego lo será en otra escala Quijote, heróico en algunas de esas decisiones, es decir, reflejo de un lector moderno que ha superado la escisión tajante medieval entre lo bajo y lo alto, social y políticamente, pero también de los géneros literarios canónicos.
De todo esto se les puede hablar a nuestros alumnos, aunque tengan quince años lo van a entender, o no lo entenderán del todo, pero mi experiencia me dice que les sabe a más que los consabidos apuntes con fechas, rasgos de la picaresca y estructura. No les privemos del placer del Lazarillo, presentemosela con el fervor y entusiasmo que merece. Si sólo nos remitimos a los apuntes, lo haremos aburriéndonos y ellos también se aburrirán.

domingo, 31 de agosto de 2014

El malestar al alcance de todos - Mercedes Cebrián.

Llegué a este libro gracias a una recomendación que le leí hace mucho a Eloy Tizón. Aunque por supuesto estos relatos no están a su nivel de calidad, se agradece la propuesta. Aunque el libro de Mercedes esté centrado en las debilidades y miserias de sus personajes, el tono es completamente distinto al de la mayoría de relatos post-carverianos que sufre la cuentística española. Ya saben, llegó Carver y se apagaron las luces, quizá algún día escriba un post, hablando de la pésima influencia que la literatura de ese señor, no exenta de calidad y cierta gracia, ha hecho con nuestra literatura breve. O no. 

Hablemos del malestar. Catorce relatos y casi tantos poemas intercalados. A medida que leía el libro me gustaban más los últimos que los primeros. Los tres primeros relatos me deslumbraron mucho, pero hay que decir que luego el esquema se repite casi infaliblemente: el narrador no fiable. El lector luego comienza avisado de que el punto de vista del narrador, (siempre en primera persona claro, necesario para el propósito) dará un giro para hacernos ver que las cosas no son como nos las había hecho parecer. Creo que la calidad de los relatos es bastante desigual, por el final hay alguno de relleno, poco preparado que no tiene más que cierta chispa o ingenio pero que se llevó mal a la práctica. Pienso por ejemplo en el de los prólogos del libro sobre como reparar familias, o en el final poco redondo de la mujer a la que los pandilleros hacen mobbing, que por lo demás es un relato con muchísima fuerza.


Aunque los personajes son torpes, malos o medio locos, me gusta el papel que adopta con ellos su creadora, se ríe de ellos claro, pero tiernamente, el lector se sentirá como por encima, pero, y ahí está la gracia, se encontrará a sí mismo en algunos de sus tics, en sus bajezas y miserias, sus miedos. Son humanos, terriblemente humanos. Me gustaron especialmente el del novio cojo, el de la madre que rellenaba su fracaso matrimonial a base de catálogo, el del adicto a la cultura... También unos cuantos poemas, desconcertantes, sutiles dentro de la aparente cotidianidad. 

¿Qué quieren que les diga? Me gustó el libro, nada como para volverse loco claro, pero sí como una buena lectura de verano. Una lectura interesante, distinta. Una mujer sentada a mi lado en el metro, me cotilleó una página mientras leía y me pidió la referencia. Me hizo gracia la anécdota, me pareció uno de los personajes de Cebrian. Yo también lo soy.

lunes, 25 de agosto de 2014

Rojo Aceituna. De viaje con Ronaldo Menéndez

Este es básicamente un libro de viajes. El escritor cubano emprendió hace un par de años tras un viaje a China el proyecto de visitar con su novia, aquellos países donde el comunismo está o estuvo presente en las últimas décadas. Así comienza por su natal Cuba y pasa por Sudamérica (donde en muchos países la izquierda está afiancada en el poder). En realidad el proyecto es un poco chapucero. No tanto porque se mencione Venezuela a través de una tercera persona saltándose ese país, sino porque tampoco se visita Corea, ni lo que pudo quedar de la antigua URRS, pero sobre todo es que el asunto del comunismo es, y me parece completamente lícito, una excusa para que Ronaldo nos narre sus vivencias sobre su periplo por diferentes latitudes sudamericanas y asiáticas. Eso sí, de fondo, como una música que vuelve aparecen reflexiones sobre los abusos y crímenes, de algunos de los regímenes comunistas, así como la impresión, algo superficial y pobre, de que la solidaridad está presente en muchos países donde precisamente la ideología no está tan marcada hacia la izquierda como en Chile o Brasil.

Y tampoco el libro pretende ser un catálogo exhaustivo del viajero que intenta aprehender ese lugar que se está visitando y que lleva a veces a moverse incansablemente, en busca de la veta que nos muestre, la idiosincrasia de ese lugar. A veces hay atisbos de ello, como en el viaje por las minas de Bolivia, ese descenso a los infiernos que tuve la suerte o la mala suerte de vivenciar yo también en primera persona. Pero Ronaldo se limita a dejar, y en parte no puede ser de otra manera cuando se visitan tantos países en tan poco espacio de tiempo, un simple apunte, una anécdota que sirva para ilustrar brevemente, fugaz pero intensamente el país que se ha visitado.

Más que en lo político, el viaje resulta interesante en lo vivencial, sin adentrarse en cotidianidades ni utilizar un tono demasiado confesional, Ronaldo nos muestra las anécdotas del camino, las borracheras, los amigos, los incidentes, los momentos de crisis. Porque el libro va digámoslo de una vez por todas de Ronaldo. De su forma de entender el viaje y de su forma de entender la literatura. Hay una contención en lo que se está contando, como bien dice, todo viajero tiende a pensar que lo que le está ocurriendo es muy especial, hasta que descubre que es lo mismo que le está pasando al resto de turistas. Tiene mucho cuidado el autor en elegir bien donde meter la tijera y aunque el resultado a veces de muestra de estar muy tijereteado peor hubiera sido un desbarre emocional que diera rienda suelta a lo "cotidiano", a lo personal. El tono en general es cínico, y he de decir que me ha resultado un poco molesto, no que lo hiciera por supuesto, sino que lo contara tan repetidamente, tanta farra noctura, tanto hincapie en las cervezas, puesto que el viaje creo, estaba en otra parte, y como lector me hubiera gustado con todo esa frivolidad y escape contrasta bien con las miserias que aparecen, lugar de tortura incluido en el sudeste asiático. 

Lo mejor del libro es el humor, un humor alegre nada hiriente, una visión alegre de la vida, lúdica. Es en esas ocasiones donde el libro se hace libro, y también en las acertadísimas reflexiones sobre el viaje del mochilero, sobre los abusos y el borreguismo del negocio turístico pero también de la autocrítica del viajero alternativo, especialmente divertida me pareció, y el buen uso que hace al utilizarlo recurrentemente, su reflexión sobre el concepto de "auténtico". Es en esa autocrítica, en ese reírse de uno mismo donde en mi opinión se encuentra lo más valioso del libro. El lector encontrará en cualquier caso en su conjunto, un libro entretenido, terriblemente agradable, no tanto como una reflexión política, ni por ser un libro de viajes al uso, sino como un divertimento, especialmente para viajeros pero también para los no tanto.

viernes, 22 de agosto de 2014

Ana Karenina

Como siempre, esta es mi opinión, aunque todavía no sé qué diablos soy yo. Esto quizá no sea ortodoxo, ni siquiera inteligente, pero es lo que me sale ahora, en este rato, tras cuarenta días de amor y odio con Ana Karenina, uno de los "tengo que leerla más presente de los últimos dieciocho años". 
Me costó entrar. mucha huerta y agricultura. Pero me gustó Levin, un tipo gris algo avinagradillo que me recordaba bastante a mí, la cosa es que a Levin le dejá plantado su querida enamorada de un galán llamado Vronski. Pero Vronski de quién se enamora es de una mujer casada, Ana. Hasta aquí el culebrón, ciento cincuenta páginas. En medio y después, mucha huerta, mucha reflexión sobre los problemas sociopolíticos de la Rusia del siglo XIX que no importan ya a nadie y también de costumbrismo de la alta clase social rusa que me resultó bastante apetitoso. Es Tolstoi, y por eso mola, supongo. O porque el tengo que es demasiado poderoso. He escuchado a mis dos grandes maestros literarios hablar de Tolstoi bien día sí día también. Días antes casi me saco la plaza gracias a la novela realista. Hay que seguir, y sigo a trancas y barrancas, pero también porque me muevo mucho durante el verano y pareciera que al tocho de lumen, de nuevo maravillosa edición le cuesta seguirme de vacaciones. Me gusta Levin, y también me gusta Vronski, y Ana. Los personajes de Tolstoi están tan bien dibujados que pierden su esencia y se convierten en seres de nuestro mundo. No hay demasiado misterio, no estoy 100 por cien seguro pero me huelo el final, ésta era la que moría en un tren, ¿no? se lo he leído a algún cabróncete que me la ha destripado, quedan seiscientas cincuenta páginas y ya me cuesta hasta recordar de que hablaba el libro entonces, pero sigo leyendo, Ana ya es una adúltera y está a punto de morirse pero no, los personajes dan giros psicológicos poco creíbles, en eso me resulta más convincente Dostoievski, del que habrá que decir algo porque Steiner dedicó quinientas páginas de un libro a compararlos así que si se habla de Karenina habrá que sacar al otro ruso a colación. Vale, Dostoievski con personajes más caricaturescos pero con mucho mayor dominio de las transformaciones psicológicas. No me resulta convincente ni la conversión de Aleksei Aleksandrovich (marido de Ana), ni el cambio de rumbo de los protagonistas en las últimas cien páginas. Pero antes, vamos a poner las cosas claras. Rolletes aparte, el libro está lleno de elegancia, Dostoievski está lleno de artificio literario (delicioso), pero Tolstoi es capaz de trascender la cotidianidad de la vida a través de un enfoque que nunca resulta forzado, sólo cambia el punto de vista ligeramente para presentarnos ciertas estampas y así construir un conjunto solido, cristalino, falsamente sencillo. Tolstoi se convierte en un Dios de verdad, tal y como necesita el narrador omnisciente en tercera persona de la novela realista, y quizá no es transgresor ni anticipa tanto otras cosas que luego ocurriran en la literatura, pero lo que lo hace lo hace perfecto, como un Dios ya digo. 
Hablemos de momentos: la escena de la muerte del hermano de Levin, el parto de su mujer, las discusiones de Ana con el conde, toda la secuencia que antecede a su suicidio, y que es un monólogo interior tan tan acertado, tan capaz de reproducir la neurosis y la desesperación, la estupidez, y la esperanza, todo unido en ese discurso tan desgarrador. Pero es que también escenas menos "trascendentes", todo el episodio de caza de Levin con su cuñado y ese jovencito que le hizo la corte a su Kitty, está lleno de una tensión y una hermosura en un momento en el que realmente no parece estar pasando nada pero que acaso resume buena parte de la idelogía de la obra, la integridad frente al deseo, la honestidad y la búsqueda del bien, frente a la vanidad y la apariencia. Todo eso que luego Tolstoi trató de llevar a la práctica en sus años espirituales. 
Una cosa más en éste por llamarlo de alguna forma, análisis, Gran parte de la literatura del siglo XX, llamese Gatsby, Cheever, Carver, Updike, han tratado de plasmar el desmoronamiento del sueño burgués frente a las dificultades de la vida. Todos, acaso sin saberlo, andan parodiando a Tolstoi.

lunes, 18 de agosto de 2014

Verano

Aunque ya lo vengo experimentando en los últimos, este verano, con los niños un poco menos bebés y mucho kilómetro, estoy teniendo realmente sensación de eso que los ingleses llaman break y nosotros falsamente descanso y que ahora llamamos ya desconectar. 
Sí, estoy desconectando de lo que he hecho durante el invierno, de lo laboral por supuesto, pero también de mi forma de vida durante el curso, de estar conectado a internet por ejemplo, de la obsesión por la lectura, de no preocuparme por escribir o no, de los horarios, de ver películas por la noche, estoy haciendo otras cosas y lo mejor es que estoy consiguiendo aceptar que no pasa absolutamente nada por dejar de hacer algunas de las cosas que tanto me gusta hacer por una temporada. Me estoy moviendo a través del tiempo. 
Medito, hago yoga, me ocupo de los niños, leo un rato, apenas tomo té, me baño en la playa, paseo en bici con mi hijo, vuelvo a meditar, aprendo un poco de inglés, hago excursiones, voy restando otro destino de la larga lista de destinos de este verano, charlo con un amigo, escribo algún what's up. Todo está bien, todo tiene su valor, como si las fronteras entre lo elevado y lo superficial se hubieran relajado un poco, como si diera igual que hubiera algo detrás de esto. Simplemente ahora estoy en esto. Leo a un jovén maestro advaita. Realizo un baile como si me hubiera tragado un bicho volador que se mueve por dentro de mi cuerpo con el objetivo de hacer reir a mis pequeños.
He llegado a un destino que me permite contactar con un ordenador y escribo esta entrada que acaso no tiene mucha profundidad, pero no me importa porque lo ligero es hermoso, estar tumbado en la playa sin hacer nada (que no es mi caso por exigencias del guión) es tan importante como meditar profundamente, escribir un libro, perfeccionarse en el trabajo. Los límites se difuminan, todo cobra su importancia, las grandes verdades se relativizan, las creencias se difuminan en la brisa nocturna de la playa. Paso la tarde con un amigo, tomo una cerveza con limón y una fritura malagueña y no hay nada tan arrebatador, mi hijo me abraza y me besa y no hay nada más importante, leo Ana Karenina y disfruto enormemente, ese arte está lleno de cotidianidades, de escenas de caza, de neurosis y contradicciones. 
En el muro de mi facebook se suceden reflexiones, estados de ánimo, todo alegre, fácil, falsamente intrascendente. Nada es lo que parecía, todo funciona, desde el anverso y el reverso, la cara y la cruz, como esas chaquetas que son reversibles, esto está muy bien pero lo otro también está muy bien.
Deja de hacerte preguntas, dice Jeff Foster, pero la mente es incapaz de aceptar esa orden. Siento un gran placer repitiendo la palabra publé tal y como la dice mi hija y también me gusta decir mucho patalenis que es una especie de mantra que utiliza mi hijo cuando la excitación se apoderá de él. 
Toda mi vida he sido muy serio.

martes, 5 de agosto de 2014

El ladrón de morfina - Cuenca Sandoval

Esta, digámoslo ya, es una excelente novela bélica, una excelente novela sin distinción de género. Pareciera que el posmoderno juego de autoría que recorre el libro fuera literal porque realmente pareciera obra de un autor americano y no español. En España, con una guerra tan espantosa como la civil, nunca hemos cultivado el subgénero bélico, en realidad ningún subgénero con demasiada eficacia. ¿existía antes de ésta alguna novela decente bélica? Pero es que además y a riesgo de ser considerado apátrida esta novela es tan buena que no pareciera española. Sí, hay buenos autores en nuestro país, pero grandes grandes se cuentan con los dedos de una mano, y aquí estamos ante algo grande. Mario Cuenca Sandoval, integrante de segunda fila de la llamada generación nocilla (lo de segunda tiene que ver con la aparente fama)presentó, esta, su segunda novela hace cuatro años, un delirio hermosísimo lleno de bellas y terribles imágenes en torno a la figura de un soldado, mitad ángel mitad humano inmerso en la barbarie de la guerra de Corea. Una guerra que por supuesto podría ser cualquier guerra. Novela lírica, por momentos pareciera un largo poema en prosa donde la acción que es reducida se ve salpicada por hermosísimas imágenes que se abren con la del paracaidista descendienco a los infiernos selváticos con su biblia personal, los cuentos completos de Poe. Hay otros homenajes literarios además de éste, desde Conrad a García Márquez, pues su Wilson Reyes pareciera salido de una de las aldeas del realismo mágico. Pero por encima de los guiños, de los juegos, está la personalísima voz del autor, una voz poderosa y sobre todo derrochadora de belleza. Mientras la mayoría de autores son capaces de escribir cuentos, incluso novelas, en torno a una imagen, a una reflexión, en la prosa de Sandoval, las imágenes se empujan y se regalan al lector de un modo tan generoso y rico que por momentos no podemos sino sentirnos deslumbrados ante el gozo extático de una literatura tan rica. A pesar de todas las cosas tan terribles que se cuentan, como no puede ser de otro modo en una obra del género, la voz poética siempre se encuentra en las alturas, como uno de esos ángeles de Rilke y nunca se entrega al gusto por lo burdo ni por lo grotesco como hace en ocasiones la mala literatura, el mal arte, con tal de alarmar, de impresionar, de magníficar el horror tratando de conseguir la relevancia a través de la exageración o del feísmo. En Cuenca las cosas son fascinantes, simplemente, aunque sean terribles no se pierde ese halo de misterio o de mirada virgen. Esperaba cosas buenas de este libro y de este autor por la fuente de la recomendación, pero mis expectativas se han visto superadas. Pronto escribiré otras entradas sobre este interesante autor, porque éste es el comienzo de una nueva amistad.