Vuelve de nuevo esta sección dentro del poco tiempo que me queda para ver películas y lo poco que me están llamando la atención la mayor parte de las que veo últimamente.
Detachment supone la vuelta a la pantalla tras un documental y una película no exhibida de Tony Kaye, que pegó un bombazo con su American History X. En ella se nos muestra a Adrien Brody como profesor de uno de los peores institutos de la ciudad.Pertenece la película a ese género todavía sin nombre (raro en una cultura en que se etiqueta y compartimenta todo) que lleva décadas mostrando las miserias del ser humano y la problemática social. Los que me conocéis o me leeis, sabéis que pese a las excepciones (como la reciente tyrannosaur) es un género que no me agrada mucho y al que llamaré drama de miseria y sordidez.
Un crítico define esta película como pretenciosamente deprimente, y realmente esa sensación se tiene viéndola y también algunos productos de Ken Loach o Todd Solonz por citar ejemplos de ambos lados del charco. Es una película mejor hecha que escrita, muy irregular y desequilibrada en su guión, quizá tiene demasiadas historias y se pierde a algunos personajes muy interesantes que esboza, como ese esperpéntico jefe de estudios o la angustiada directora. Se deja ver con todo, son cierta expectación, porque los actores están bien, porque a ratos es elegante, como en su sutil final.
Con todo, a veces me asalta viendo este tipo de cine la pregunta ¿qué es lo que estos creadores nos quieren contar con esta cinta? ¿Qué todo es una puta mierda? ¿Que el ser humano es incapaz de redimirse de la miseria que nos rodea? recuerdo que Gardner, el escritor aconsejaba pensar siempre en que nuestras obras pueden estar siendo leídas por personas a punto de morir, personas desesperadas y que sin forzar las cosas uno debía tener eso presente, es un extraño consejo, pero me parece interesante. No digo que haya que escribir obras felices, digo que es pertinente pensar en qué contamos y por qué o para qué lo contamos.
NOTA: 7
